Miguel Sarif nació hace 29 años en Santiago de Chile ha pasado 10 en Washington y siete años en nuestra ciudad, donde ha dejado su particular huella, su arte urbano. Cuando era aún un niño le gustaba pintar y plasmar su mundo en las paredes, poco a poco fue perfeccionando su técnica y convirtiéndola en lo que es hoy, una profesión.

«Nuestro trabajo nació como un hobby como una necesidad de experimentar y modificar la calle con nuestros dibujos al pasar el tiempo se fue convirtiendo en nuestra pasión y sin querer nuestra profesión, actualmente somos arquitectos y mezclamos lo que es el concepto de diseñar un espacios a través de la modificación de una superficie» cuenta Miguel sobre Kbsworks, la empresa que ha creado junto a unos amigos.

Dar color, vida y otro aire a espacios de lo más corriente. Arte urbano que aplican a todo moviliario que una organización o entidad les solicite. Como fue el caso de las viviendas del Polígono Aeropuerto, el video del making off ha rodado por todas partes, el número de reproducciones sigue en ascenso y es que el resultado que obtuvieron con su trabajo se ha hecho eco de manera sorprendente.

«Tuvimos que pintar 24 fachadas de 7, 8 y 9 plantas de los pasillos y todos los espacios públicos del edificio. Estas fachadas se trabajaban con gamas cromáticas especificas en relación a las distintas estaciones del año, así se logra pintar una serie de árboles de distintos tonos que se reflejan en los suelos del edificio y logran una armonía a través del largo del pasillo» explica uno de los estos maestros. Un arduo trabajo en el que estuvieron inmersos 50 días, pintando un total de 8.000 metros cuadrados entre tres pintores.

Seguro que los contrataron a estos tres artistas no imaginaban que el resultado iba a ser el que vieron sus ojos. Imágenes y videos que quitan el aliento y que hacen sentir lo que verdaderamente quieren mostrar los autores de estas «macro-obras» de arte, «lo que queremos es potenciar los espacios públicos a través de arte urbano jugando con los espacios residuales de la verticalidad de los edificios».

Convencidos de lo que hacen, Miguel cree que «la arquitectura y el muralismo deben saber comunicarse ya que las fachadas con murales entregan otra sensación a los habitantes. Es una manera más humana y colorida de relacionarse los edificios en altura con las personas que lo rodean y lo habitan».

Sin duda es el amor que tienen al arte, la pasión que ponen en el trabajo y el brillante resultado el que los ha puesto en boca de todos. Y si agradecidos están los que han podido comprobar cada paso de este gran trabajo, más lo estarán los que acaben viviendo en ese edificio que se levantarán cada mañana rodeados de arte.