«El lector de periódicos, es fiel, nunca falla» cada mañana acude al quiosco a por su ejemplar y lo lee de principio a fin. Pero este perfil está en peligro de extinción «antes existía un hábito de leer el periódico, yo recuerdo que en el colegio había unos cuántos periódicos por clase y se leían. Los niños de hoy no saben lo que es eso, nunca han leído un periódico». José Ignacio Montero ha «hecho vida en un quiosco» durante treinta años y nadie mejor que él sabe cómo ha cambiado la prensa, el negocio y, por supuesto, su barrio, Parque Alcosa, del que a través de su pequeño tronero ve, cada día, un pedacito de su historia.

Con cuatro años, los padres de José Ignacio se hicieron cargo de un quiosco situada en una tal barriada Parque Alcosa. En la avenida Ciudad de Chiva esquina con la plaza Encina del Rey en el año 1981 se levantó un quiosco que por y para siempre será conocido como el de «Paco y Ana», los padres de Montero, que tomaría el relevo en 1999.

En treinta años, José Ignacio lo ha visto todo desde la ventana de su quiosco. Su pequeño escaparate al mundo le ha dado la oportunidad de conocer a todo tipo de gente que, cada día, dejaban un pedacito de su sabiduría en él. Lo que lee en los periódicos, lo que le cuentan los vecinos y lo que él mismo ve desde su puesta, hicieron el resto. Así, con merecidos galones, José Ignacio se ha ganado el título de «La voz de Alcosa», puesto por los vecinos.

«La gente piensa que un quiosquero es quiosquero porque no tiene preparación para dedicarse a otra cosa pero es todo lo contrario. Sacar un quiosco adelante es muy complicado, tienes que estar muy preparado, saber mucho de muchas cosas, sino, duras tres días» cuenta José Ignacio, que ha tenido que adaptarse a la situación y reinventar su negocio al momento actual.

«Mi padre, con la venta única de periódicos sacaba adelante el quiosco, la casa y la familia. Yo, en cambio, mira» – en ese instante, señala a su quiosco – «prensa, coleccionables, libros, tabaco, punto de venta Once, bonobuses» y, en definitiva, «todo lo que se pueda vender». Y no es fruto de la crisis, aunque ésta también ha ayudado a la abrupta adaptación, «ésto viene de antes, con las nuevas tecnologías, con el cambio de hábitos, la gente fue dejando de comprar periódicos».

30 años de prensa
«El comprador de periódicos es un comprador mayor. Los jóvenes, como mucho, compran prensa deportiva, revistas o portadas concretas de días especiales (celebraciones de fútbol o un evento importante)» explica Montero sobre la situación actual del negocio de la prensa escrita. «El periódico sigue siendo el ingreso más fijo, la clientela es fiel, pero eso no quita que desde hace unos cuantos años la demanda haya bajado a un 50%».

Cifras que tanto a nivel profesional, porque con la comida no se juega, como a nivel personal, por el significado que tiene su negocio para él y para su barrio, hacen que a veces José Ignacio «no le vea futuro». «Recuerdo que cuando era chico había periódicos en clase, no uno para cada uno pero sí uno para cada tres. De niños los leíamos en clase, teníamos ese hábito y lo veíamos en los mayores. Todo el mundo tenía un periódico. Los niños de hoy no han leído nunca un periódico porque ni se le ha inculcado esa rutina ni tampoco la ven en bares, autobuses o bancos como antiguamente».

30 años de Alcosa
¡Buenos días, José Ignacio! dice Isabel, una vecina de Parque Alcosa. En cuestión de segundos y sin apenas haber terminado de oír la respuesta a su saludo, la vecina ya tiene su tabaco diario y bueno, por ser hoy, «me das también un paquete de chicles». Uno a uno van pasando. Todos con el mismo ritual, nadie pide nada, solo saludan al quiosquero y a cambio, de la ventanilla, sale aquello por lo que han parado en «el quiosco de Paco y Ana».

Si bien conoce a sus clientes, mejor conoce el barrio que, tras su pequeña pero oquedad, ha visto crecer, cambiar y evolucionar. «Alcosa ha sido un barrio de gente luchadora, que se ha unido para cambiar cosas, que no se ha conformado, pero la crisis parece que está apatizando a todos» comenta José Ignacio, reconociendo un descuido por un barrio por que el que tanto han luchado los vecinos «mi casa no es de puertas para dentro es, también, de puertas para afuera, porque en la calle juegan mis niños, salgo yo con mi mujer y tengo que preocuparme por eso también».

«La voz de Alcosa»
Lejos de lo que se pueda pensar, José Ignacio no es enemigo de las nuevas tecnologías. De hecho, se podría decir que «Kiosco Encina del Rey» es un medio el medio de comunicación de José Ignacio Montero. El que no tenga la suerte de saludarlo todas las mañanas, lo puede seguir en las redes sociales y se enterará de todo lo que ocurre en Parque Alcosa.

Porque tantos años en el mismo lugar, conociendo a gente nueva y viendo el cambio ante sus ojos, dan para mucho. Los vecinos lo llaman «La voz de Alcosa», porque José Ignacio Montero, desde su tronera, todo lo ve y todo lo sabe, «los quiosqueros somos puntos de información en la ciudad, lo que no sepas ¿a quién se lo preguntas? al quiosquero».

«Me gusta ser quiosquero por el trato tan personal con la gente. Vecinos de toda la vida que ahora viven en Barcelona, Valencia u otros sitios de España, siguen lo que pasa en su barrio por el twitter o el facebook del quiosco y esa es la mayor satisfacción» comenta José Ignacio que a pesar de «amar los periódicos y mi oficio» no lo desearía para sus hijos. «Es un trabajo muy sacrificado, trabajas de lunes a lunes, muchísimas horas y yo quiero algo mejor para mis hijos» aunque es algo que tiene difícil porque el mayor ya lo tiene claro «el otro día le dijo a mi mujer que quería ser quiosquero como papá».