En los últimos días, los vecinos de Sevilla Este y el Parque Alcosa han ido encontrando en sus calles unos nuevos contenedores de residuos. Más pequeños, con la apariencia de arcones metalizados y detalles resaltados en naranja.

Siempre junto a los puntos de recogida de vidrio, papel o envases, pero para otro fin. La previsible confusión es natural, pues son el indicio físico de un sistema, pionero en la ciudad, que busca «el reciclaje más innovador» de los aceites desechados.

La empresa sevillana Biouniversal es la ideóloga de este proceso, que se encuentra en su tercera semana de implantación en el Distrito Este-Alcosa-Torreblanca, y que supone «la eliminación reglada, eficiente y segura de los aceites vegetales usados, y no peligrosos, procedentes de los hogares, servicios de restauración colectiva, comercios e instituciones».

Lo novedoso radica principalmente en la tecnología y materiales de los contenedores, denominados DUI (Depósitos Urbanos Interactivos) en el argot del proyecto. Para empezar son innifugos, y vienen fijados al suelo de manera que no es posible su volcado.

Entrega de contenedor doméstico / Biouniversal

Entrega de contenedor doméstico / Biouniversal

No son los primeros contenedores empleados en Sevilla para este fin. Sin embargo, los anteriores tuvieron que retirarse por motivos de salud alimentaria y seguridad, teniendo que llevar el ciudadano el aceite usado a uno de los cuatro Puntos Limpios que Lipasam presenta en la ciudad, y que lógicamente no se encuentran al alcance de todos los barrios.

Por otra parte, los DUIs están conectados a través de Machine to Machine (M2M) de Telefónica, lo que permite un control mediante sensores de la cantidad de aceite que va albergando, avisando cuando la recogida se ve necesaria, o cuando surgen problemas como obstrucciones.

El sistema incluye, además, información geoespacial, a través de dispositivos GIS, que hacen más eficiente el diseño de rutas de retirada y entrega de los recipientes al usuario.

La labor vecinal

Porque aquí el vecino ejerce una labor activa. El aceite no se desecha de cualquier manera. No en su botella o garrafa de venta. Biouniversal ha ideado unas pequeñas cajas que portan bolsas específicas. Resistentes y biodegradables.

El pack, que se consigue gratuitamente en los Centros Cívicos y en la sede del Distrito, incluye 5 bolsas, y sus respectivas bridas, que, una vez rellenadas (dos litros), serán las que se arrojen a los DUIs.

Cuando se hayan utilizado todas, basta con llamar al número de teléfono que aparece en las instrucciones de uso para un nuevo envío a domicilio. Los establecimientos de hostelería se rigen por un sistema diferente al doméstico.

La retirada del desecho la ejecuta un camión cisterna, por lo que sería posible incluso verter el aceite directamente. No es lo preferible, pero sí se contempla la posibilidad. Eso sí, nunca se deben tirar envases de vidrio o plástico en estos robots urbanos.

Fragmento de las instrucciones / Biouniversal

Fragmento de las instrucciones / Biouniversal

El destino final del «género», tras ser procesado, será el de una nueva vida útil como biocombustible. El cuidado medioambiental quedaría patente al evitarse los importantes atascos que el aceite vegetal provoca en las redes de saneamiento de aguas residuales y, sobre todo, la contaminación que el elemento oleico ejerce sobre dichas aguas.

Hasta ahora, hay DUIs en calles como Luis Fuentes Bejarano, Japón, Emilio Lemos, Demófilo, Cueva del Gato, Profesor Faustino Gutiérrez Alviz… Así hasta conformar los primeros 30 puntos de recogida.

Se espera que a finales de febrero el Distrito cuente con 227 contenedores robot, o lo que es lo mismo, «un contenedor a un máximo de 300 metros de cada usuario». El calendario continuará en diferentes fases hasta alcanzar los 1000 DUIs repartidos por toda Sevilla.

La ciudad seguirá, pues, la estela de Cádiz o Puerto Real, con este sistema ISCC en marcha desde hace un par de años, y que potencialmente llegaría a capitales como Madrid o Valencia.