Hace diecisiete años que María del Carmen Delgado llegó a Amide para enseñar a bordar. Se trataba de una habilidad que ella poseía desde pequeña, ya que «en mi casa es lo que se hacía, mi madre bordaba y yo es algo que he hecho desde chica». Ahora estas clases son una verdadera terapia tanto para ella como para las alumnas del taller de bordado.

En la asociación de mujeres Amide, Torreblanca, los lunes son un día muy especial, allí acuden amigas de toda la vida o como si lo fueran. Tienen un hilo de unión literal, un hilo que ha cosido una gran unión «aquí todas vamos a una, siempre nos apoyamos las unas a las otras» cuenta María del Carmen Delgado, monitora del taller de bordado. Y es que mientras se borda, se habla y mientras se habla estas grandes mujeres se hacen cada vez más amigas.

Toallas, mantelería, fulás y, sobre todo, «mantones de manila, eso es lo mío, aunque aquí aprenden de todo» cuenta María del Carmen. Las que bordan mantones de manila llevan años con ellos y es que es un trabajo muy meticuloso «llevo cuatro años y no sé cuándo lo terminaré» cuenta Conchi López, una alumna que está bordando un mantón que es una auténtica obra de arte. Como Conchi son muchas las que preparan un precioso mantón que en alguna feria estrenarán, porque aunque vaya a durar muchos años y lo puedan disfrutar algunos familiares «yo sé que estrenarlo lo tengo que estrenar yo, mis sobrinas se están peleando por él, pero estrenarlo lo estreno yo» ríe Conchi que «espero que para la feria que viene esté».

Magestuosos mantones, una mantelería que más quisiera uno en Nochebuena y fulás que se rifarían los grandes almacenes, todo ello fruto de una gran maestra pero, sobre todo, de que los lunes en Amide se respira paz, comprensión y cariño «charlamos, nos relajamos, en fin, que esto es una auténtica terapia» dice Conchi. Terapia que también ha hecho mella en María del Carmen quien «a mí esto me da la vida, el año pasado estuve mal y estuve a punto de no volver aquí, al final he podido estar aquí. Esto es mi vida».