¿Le apetece una dosis de naturaleza en plena ciudad? En Sevilla Este podrá encontrar el lugar perfecto para una escapada idílica, casi serrana, sin tener que salir de la capital. Nos referimos al Parque Infanta Elena, que con sus más de 9 hectáreas en ampliación es un enclave perfecto para el esparcimiento, la convivencia o el deporte.

Lo primero que llama la atención cuando se entra en el recinto del Infanta Elena, a través de la calle Miguel Ríos Sarmiento, es lo boscoso de la vegetación, una auténtica masa forestal de coníferas y pinos que fue repoblada en 1998, tras casi veinte años del proyecto fallido de contar con una zona verde en La Ranilla.

Una vez dentro, observará que toda una red de caminos atraviesan y bordean el parque, un trazado que sirve de cómodo circuito para corredores, ciclistas o personas que, simplemente, desean hacer ejercicio caminando.

La red de caminos sirven de circuito para corredores y ciclistas / Fran Piñero

La red de caminos sirven de circuito para corredores y ciclistas / Fran Piñero

Otra de las maneras de ponerse en forma en el parque es a través de los puntos de gimnasia, donde poder llevar a cabo ejercicios aeróbicos, de musculación sin carga o de estiramiento.

Si sigue la tendencia de este atípico verano de 2014, con temperaturas moderadas como seña de identidad, una excelente opción que brinda este espacio verde es la de albergar reuniones familiares, de amigos. Resulta de lo más placentero celebrar alguna ocasión especial, sobre todo para los más pequeños, bajo la tupida sombra de sus árboles.

Basta escoger la hora más idónea de las 16 en que permanece el parque abierto, dos más que en invierno, pues durante la temporada estival el recinto abre sus puertas a las 8:00 horas, hasta medianoche.

 «Fauna»

Pareja de ánsares del Parque Infanta Elena / F.P.

Pareja de ánsares del Parque Infanta Elena / F.P.

Otro de los atractivos del Infanta Elena es la laguna artificial que se encuentra casi en el centro, con el sistema de aspersión, a modo de fuente, que le da un plus de vistosidad. En ella destaca una pequeña colonia de ánsares que ha ido echando raíces, en especial tras el nacimiento, el pasado mes de abril, de 8 nuevas crías.

Hablamos de 15 ejemplares en total, cuyo origen se encuentra en el regalo de los propios vecinos, que obsequiaron con dos ánsares macho al parque. Cierto tiempo después decidieron hacer lo propio con una pareja de hembras, y la vida se abrió paso.

A diferencia de otras especies, estas aves permanecen durante todo el año en el parque, lo que les hace perder algo de su esencia salvaje. De hecho, no se sienten intimidados por la presencia humana, si ese acercamiento se hace cívicamente.

Los perros cuentan con media hectárea de esparcimiento en el parque / F.P.

Zona de esparcimiento canino en el parque / F.P.

Pero, sin duda, el animal protagonista del Infanta Elena es el perro. No en vano hay toda una zona de esparcimiento canino de media hectárea de extensión, dentro de la que se incluyen puntos de juego y zonas de adiestramiento para canes. De hecho, durante todo el año se imparten clases de «Canicross», novedoso deporte en el que perro y humano corren unidos por un sistema de tiro.

Con el otoño llegarán presumiblemente las actividades, de toda índole y para todos los públicos, dados los buenos resultados que han tenido programas como «El parque, para disfrutarlo» en ediciones anteriores.

Clases guiadas de fitness, yoga, taichi o Chi Kung, concursos de pintura, exhibiciones de teatro, jornadas de bookcrossing y de juegos de mesa…

Otra manera de vivir el parque, cuyas obras de ampliación, por otra parte, deben ponerse en marcha de un momento a otro, si bien los trabajos de mejora y dotación no han cesado en los últimos tres años.

La laguna artificial, con su pomposa fuente, es uno de los principales reclamos del Parque Infanta Elena / Fran Piñero

La laguna artificial, con su pomposa fuente, es uno de los principales reclamos del Parque Infanta Elena / Fran Piñero

De una programación dinámica a la tranquilidad que puede disfrutarse en este mes de agosto. De las complicaciones del día a día a este remanso de paz. Sin salir de Sevilla.