«Leica no creó la fotografía pero con ella se ha hecho lo mejor de la fotografía», explica Julian Carlos Cano, el mayor coleccionista de la marca alemana en Sevilla y uno de los mayores de Andalucía. Desde joven, quedó fascinado por esta cámara de fotos que ha estado en manos de los mejores fotoperiodistas como Robert Capa o Henri Carter-Bresson. En la actualidad, su repertorio ya suma 18 cámaras y un centenar de accesorios. Parte de esta muestra se puede ver en una exposición exclusiva de Leica en Foto Supra de Los Remedios.

Julian Cano con su LeicaLas historias del mariscal Erwin Rommel despertaron en Julian Cano su devoción por la fotografía. «A los 15 años, leí un artículo sobre el Zorro del Desierto en el que, además del texto venían fotos en las que Rommel llevaba una Leica», recuerda Cano. «A la gente les fascinaba sus leyendas, a mí me gustó su cámara», confiesa el coleccionista.

Tuvo que esperar 30 años para poder tener una Leica en sus manos. «Una Leica III», explica Cano, «la misma con la que Robert Capa disparó la famosa foto ‘Muerte de un miliciano’ -aunque hay teorías que sostienen que la instantánea fue tomada con la Rolleiflex de su novia, Gerda Taro-». «Inicialmente me llamaron la atención las cámaras, después vino el interés por los accesorios», añade.

En la muestra se pueden ver adaptadores, filtros, copiadores, fotómetros, manuales -algunos en alemán-, disparadores, visores, flashes e incluso un proyector de diapositivas. Todo de la marca alemana Leica a excepción de una rara pieza, una cámara de demostración que los rusos copiaron a Leica tras la Segunda Guerra Mundial. La pieza más antigua, una Leica número 213.673, del año 1936.

Y todas funcionan. De hecho, Cano aprovecha sus viajes para fotografiar espacios históricos con las mismas cámaras de la época. «Intento reproducir el momento histórico», desvela. «Siempre llevo dos cámaras, una en color y otra en blanco y negro de la época», añade. «Es muy difícil hacer malas fotos con una Leica», concluye.

Leica de la URSS

«Sentimentalmente, mi cámara más apreciada es una M6, porque hace de frontera; ahí se acabaron las Leica y empezó la era digital», explica Cano. Pero a su vasta colección le faltan dos piezas más, «un objetivo de luminosidad 1-1, que puede rondar los 9.000 euros; y una Leica 3 Reporter, conocida como Leica 250, una cámara diseñada para corresponsales, que tenía dos bobinas para poder disparar 250 fotografías de 35 milímetros, y que puede rondar los 12.000 euros».

Muchos curiosos ya han pasado por Foto Supra de la calle Asunción para ver esta exposición que, si bien pasa desapercibida para el gran público, sorprende mucho a los más aficionados a la fotografía. «Es algo excepcional», explica Manuel Salvador, copropietario de este establecimiento. «Estoy seguro de que en Sevilla no hay ninguna colección ten completa como la de Julian», afirma.

«Hace unos meses hicimos una muestra que recorría la historia de las cámaras desde el 1930 al 1980, y Julian nos dejó dos Leica; al terminar esta exposición nos propuso hacer una exclusiva de productos Leica, pero nunca imaginé la cantidad de piezas que tenía», desvela el responsable de la tienda. A partir de ahí, «el boca a boca ha hecho el resto», detalla. La muestra se podrá ver hasta finales de junio en horario comercial.

La exposición de Leica