El barrio olvidado. Poco ha importado el cambio de siglas en el equipo de gobierno municipal desde que en 1999 entrara en el Ayuntamiento Alfredo Sánchez Monteseirín. Entre los vecinos y comerciantes se palpa un descontento generalizado y sienten que tanto PSOE como PP han dado la espalda a los problemas de esta zona de la capital.

-¿Qué se ha hecho en los últimos cuatro años en el barrio?

-Casi nada. Asfaltar calles, y no todas.

Las mastodónticas obras realizadas desde la entrada del nuevo siglo -la transformación de República Argentina, la peatonalización de la calle Asunción, el aparcamiento en Virgen de Luján y el centro cívico Tejar del Mellizo- no han hecho más que poner de manifiesto las carencias del barrio.

Para José María Cañizares, presidente de la asociación de vecinos de Los Remedios, el estacionamiento y el mal estado de las calles son dos de los puntos negros. Buscar una zona para estacionar el vehículo se convirtió hace décadas en un auténtico rompecabezas. Ni el aparcamiento de Virgen de Luján ni la zona azul han puesto solución a este gran dilema al que se enfrentan los vecinos a diario. A juicio de Cañizares, la solución podría estar en habilitar el campo de la Feria. «Mientras no se esté montando o desmontando la Feria, este terreno está totalmente desaprovechado. Si hubiese voluntad política, se podría habilitar una zona vallada para aparcar. Algo que, sobre todo por las mañanas, aliviaría el problema a muchísimas personas y se evitaría el aparcamiento indiscriminado y la presencia de gorrillas».

La calle Asunción es el punto de encuentro del barrio a causa de la falta de infraestructuras sociales

La calle Asunción es el punto de encuentro del barrio a causa de la falta de infraestructuras sociales

El mal estado de las calles es otra de las preocupaciones de los que residen en este barrio. El contraste entre las calles asfaltadas y las que llevan sin recibir alquitrán desde hace años es evidente. Se ve en Virgen de la Cinta, en la calle Asunción, en Niebla o en Juan Sebastián Elcano, repletas de socavones y baches. «El Ayuntamiento se limita a parchear, y cada vez están peor. No recuerdo la última vez que se levantaron las calles para arreglarlas correctamente», asegura Francisco Montaño, vicepresidente de la asociación de vecinos. Y en estas palabras, precisamente, va implícito otro contratiempo: el que sufren, por ejemplo, los comerciantes de la calle Asunción. «Cuando entras en las tiendas te topas con un olor terrible a bajante. Las tuberías que corren por debajo de las calles son muy antiguas y la mayoría están atascadas, por eso, en cuanto caen tres gotas, se llena todo de inmensos charcos», señalan. Esto también ocurre en la avenida Presidente Adolfo Suárez, junto al campo de la Feria. «El albero se va acumulando en el alcantarillado obstruyéndolo. Con las últimas lluvias, se han formado auténticas piscinas, inutilizando casi al completo la zona para aparcar y los carriles aledaños al recinto ferial».

A todo esto habría que añadir el daño que están produciendo los árboles tanto en el firme como en el acerado, como puede verse en la glorieta de las Cigarreras, las zonas de Virgen de Luján que el nuevo aparcamiento no dejó desiertas o la avenida Presidente Adolfo Suárez.

Sin embargo, pese a que el problema de mantenimiento es una de las cuestiones importantes a tratar por el Consistorio hispalense, hay otro de mayor calado: la falta de infraestructuras sociales. «El barrio carece de guarderías, colegios e institutos públicos. Tampoco tenemos centros deportivos o de mayores. Hay una creencia de que este barrio es de ricos. Es verdad que hay familias con un nivel adquisitivo alto, pero también hay que pensar en los 1.480 vecinos desempleados, algunos con familias numerosas, que no pueden hacer frente al pago de un colegio privado o de clases de tenis en un club».

Actualmente, la educación pública para los niños y jóvenes del barrio sólo es posible si éstos cruzan hacia Triana o Tablada. Las instalaciones deportivas se centran básicamente en la pista de fútbol del parque de los Príncipes y el único centro social que existe es el centro cívico Tejar del Mellizo, abierto desde 2004, que, en opinión de estos vecinos, no cubre las necesidades del barrio.

No hay más que pasear por el centro neurálgico del barrio, la calle Asunción, donde los abuelos han encontrado el entorno más adecuado para ver pasar las horas. Allí, sentados en los bancos de la peatonalizada vía, ven jugar a sus nietos, o a los nietos del vecino, porque a veces el parque queda lejos y si no es allí, ¿dónde?

Desde la asociación de vecinos lo tienen claro. Ven en las instalaciones de Altadis el lugar idóneo. «En los terrenos de la antigua Tabacalera cabría todo: un colegio, un instituto, la guardería público, un centro de mayores e incluso hay espacio para instalaciones deportivas. Lo único que hace falta para que todo eso sea posible es voluntad por parte de los políticos».

El mal del botellón

Jóvenes en un botellón en la noche del pasado sábado

Jóvenes en un botellón en la noche del pasado sábado

Otro problema que parece haberse enquistado en el barrio es el botellón. Cuentan que el campo de la Feria, el aparcamiento del parque de los Príncipes y el que hay junto a la parada de metro Blas Infante se convierten desde la tarde del jueves hasta el domingo en improvisados botellódromos. «Damos parte a la Policía continuamente, no sólo por los jóvenes que están bebiendo, sino porque a consecuencia de esto se producen peleas; los coches discoteca perturban el sueño de los vecinos hasta bien entrada la mañana; vemos como se vende y se compra droga, e incluso a chavales menores de edad practicando sexo a plena vista. Es muy desagradable, pero la Policía te dice que si no hay sangre, no van». No obstante, el problema no acaba ahí. Durante los días en los que se celebra la Feria de Abril, el «botellódromo» se traslada al interior de las calles del barrio, como en Virgen de la Cinta, que, en palabras de los vecinos, se convierte en una pocilga. Tanto para esta lamentable situación, como para el aparcamiento indiscriminado que a diario mina Los Remedios, los vecinos piden una mayor presencia policial para erradicarlos.

Desde la asociación aseveran que el barrio tiene una servidumbre tremenda con Sevilla por la Feria. «Va siendo hora que la ciudad nos devuelva el favor. Ya que no podemos crecer ni levantar infraestructuras sociales por falta de espacio, al menos, que los políticos hagan lo posible para que los niños y mayores del barrio tengan un lugar al que acudir. Solución hay -dicen-, sólo falta voluntad, que hasta ahora nadie la ha tenido con Los Remedios».

Otros efectos del abandono

La avenida Presidente Adolfo Suárez es un peligro para los que circulan en coche o en moto. Además de intentar sortear la pintura deslizante para no derrapar (en el caso de las motos), se hace imposible discurrir por el carril que utilizan los coches de caballo de camino a Tablada. «El asfalto está muy gastado y se convierte en una montaña rusa». Por otro lado, ante la falta de instalaciones deportivas, desde la asociación de vecinos de Los Remedios agradece al Club Naútico de Sevilla que cada año otorgue becas para que cerca de un millar de niños y jóvenes utilicen sus servicios de forma gratuita.