Un barrio de casas unifamiliares, edificios altos de negocios, zonas verdes e, incluso, un paseo fluvial. Un concepto eminentemente europeo para el que sería el «ensanche» de Sevilla, la zona de Los Remedios. Sin embargo, esta idea inicial se quedó únicamente en los proyectos previos a la Exposición Iberoamericana de 1929. Trasladado a la realidad, se convirtió en un barrio con una planificación muy deficiente y con edificios muy distintos entre sí y alejados de la concepción inicial.

Los orígenes de Los Remedios giran alrededor del antiguo convento carmelita de Los Remedios, ahora Museo de Carruajes. Después de varias obras hidráulicas, el meandro del Guadalquivir que discurría por la zona fue suprimido y se empieza a planear la urbanización del barrio. Primero Secundino de Zuazo y después Fernando García Mercadal, proyectan para la zona una «ciudad jardín» con amplias avenidas y zonas verdes. Sin embargo, si basta un paseo por los Los Remedios para darse cuenta de que, únicamente, las dos grandes avenidas que sirven de vértebras, República Argentina y Virgen de Luján, tienen un aspecto similar al proyecto inicial. ¿Qué pasó con el resto?

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Maquetas de los proyectos de Secundino Zuazo (1924) y García Mercadal (1927)

«Los Remedios viejo»

El catedrático Jorge Benavides, que ha estudiado la historia y la urbanística del barrio, lo define como «un feo barrio burgués», y achaca dicha imagen a la especulación. Los políticos y los terratenientes por un lado, entre ellos los propietarios de la huerta del convento de los Remedios, que constituyeron la empresa Los Remedios S.A, empezaron a modificar los planes originales: las calles proyectadas se fueron recortando, los edificios empezaron a construirse con más plantas y las zonas verdes se fueron reduciendo y las manzanas próximas al río se reservan para fábricas y almacenes acordes al futuro desarrollo del puerto. Así nació el barrio que conocemos hoy. Se construyó, según explica Benavides, primando «los objetivos políticos inmediatistas antes que los cívicos», y de acuerdo «a los intereses de los propietarios de los terrenos».

Por otro lado, también la concepción urbana de la época franquista influyó en el abandono del «ensanche» original. A finales de los años 30,  fueron promovidas directamente por el militar Gonzalo Queipo de Llano 324 viviendas, conocidas popularmente como «Los Remedios Viejo». El proyecto, que inicialmente llevaba el nombre de «Obra Nacional», se extiende entre las calles Niebla, Miño, Turia y Arco. Pertenecían, principalmente, a militares y funcionarios.

Posteriormente, se construye la vía principal, la avenida República Argentina, que se planea como un acceso directo al centro de la ciudad. Desde este momento, las clases más altas de la ciudad empezó a interesarse por la zona y los precios se dispararon. Para paliar la falta de zonas verdes, los años 70 se construyó el Parque de los Príncipes, el pulmón del barrio. El resto de las calles crecía, mientras tanto, sin control ni orden. Tanto es así, que el Colegio de Arquitectos alertó en 1957 de que la densidad de población era «muy superior a la admisible» en la creciente urbanización de Los Remedios, y criticaba que se aumentara la altura de los edificios. Sin embargo, no se buscó ninguna solución, y el barrio se terminó asentando de manera algo caótica, lo que no ha mermado el precio de las viviendas: sigue siendo una de zonas más caras de Sevilla.