María Beato lleva el oficio en la sangre. Está jubilada desde hace unos años, pero no puede evitar estar presente cada día en el negocio que ha sido su sustento toda la vida. Con una sonrisa permanente dibujada en el rostro, permanece pendiente de cada cliente que cruza la puerta de este establecimiento, el más antiguo de Los Remedios instalado en Virgen de Loreto desde 1956: Hidalbe Electricidad.

Avispada a una temprana edad, María era un as de los estudios. Obtuvo el título de Tenedora de Libros -equivalente a Contabilidad-, de Taquígrafa, por lo que con tan sólo 15 años ya se puso detrás del mostrador de este negocio, fundado por su padre, electricista deHidalbe, el negocio más antiguo de Los Remedios profesión. «Nuestra Mari prometía», declara una de las clientes del barrio. Y así fue, tomó las riendas del negocio tras la jubilación de su padre y ha llegado a tener más de una decena de trabajadores a su cargo. Una mujer en un mundo eminentemente de hombres que incluso se aventuró a estudiar para el título de Instalador eléctrico autorizado. Ahora es su hijo David quien regenta el negocio, la tercera generación de la saga.

Recuerda cuando en los comienzos su padre pagaba «unas 2.000 pesetas de alquiler. Sólo había algunos bloques, pero no había nada más construido en los alrededores. Estábamos nosotros prácticamente solos. Poco después teníamos un cine, una discoteca y algunos restaurantes», apunta María. El trasiego de clientes y saludos desde el mostrador no cesa. Departe con todo el mundo, y presta atención a cada uno de ellos. Aunque es su nuera Belén la que despacha, no duda en aconsejar o realizar cualquier apunte del producto que buscan o compran.

Entre cables, enchufes, bombillas y aparatos eléctricos reza un cartel: «Aquí hay de todo». «Muchos se acercan buscando cosas que no encuentran en otros comercios o buscando asesoramiento. Además hacemos reparaciones en nuestro propio taller», añade. Un taller en la trastienda que no duda en mostrar orgullosa.

«Lo mejor, la gente del barrio»

Hidalbe, el negocio más antiguo de Los Remedios

Hidalbe Electricidad es un negocio archiconocido en Los Remedios. «Aquí viene todo el barrio, hay muy buena gente, educada. Antes había mucho señorío, el trato era siempre de señor y señora, pero hoy día ha cambiado. Su gente es lo que más me gusta», apunta la antigua propietaria. Presume de haber perdido a muy pocos clientes, «y a otros los he echado yo», declara entre risas.

Ha recibido condecoraciones de Epyme, y muestra satisfecha sus apariciones en prensa. Nacida en la Macarena y devota de la Hermandad de los Gitanos, María reside en Triana y cada día camina hasta Los Remedios para mantener viva la ilusión rodeada de bombillas y claves. Su bondad, como sus consejos, no tienen límites. «Hay que ser formal, no engañar y respetar el horario de apertura. Mi padre me enseñó que los trabajadores deben ser los primeros en cobrar, aunque tú te quedes sin sueldo», sostiene.

Con sus comentarios y amabilidad, provoca siempre la sonrisa en todo aquel que cruza la puerta de Hidalbe. Tras el mostrador, corresponde a quienes la saludan desde la calle. Revela que hasta hace muy poco tiempo, «tenía una máquina de escribir, porque no entiendo de ordenadores». Reliquias como radios y ventiladores antiguos presiden la pared del fondo. María parece que no quiere terminar de jubilarse. Su sonrisa, desparpajo y educación iluminan tanto o más que las bombillas que despacha. Hidalbe es un negocio de referencia en el barrio que ya regenta la tercera generación. Pero el sello seguirá vigente, probablemente, con la cuarta generación que ya está presente.