El mostrador de madera se mantiene intacto y parece que por aquí no ha pasado el tiempo. Mismo género, mismo mobiliario e igual esencia que en aquel 1962 cuando abrió sus puertas. Desde entonces, José María del Toro Beltrán no ha modificado ni un ápice del negocio que ha sido su sustento desde su plena juventud, con apenas 20 años. Más de cinco décadas al frente de uno de los establecimientos más antiguos de Los Remedios y que se ha convertido en toda una institución en el barrio. Torbel, en la calle Virgen de la Victoria, no pasa de moda.

«Lo conocen como «El Corte Inglés» de Los Remedios», declara orgulloso el propietario. Y es que no tiene nada que envidiarle a las grandes superficies. Aunque una de sus especialidades ha sido el género de punto, no faltan cientos de artículos del sector textil. Desde ropa interior para caballeros y señoras -los más aclamados-, ropa de cama o batas, hasta pañuelería, faldas de camillas a medida, cremalleras, corbatas, pantalones, jerseys e incluso uniformes para el colegio. Una amplia gama que facilita la compra. «Es una gran ventTorbel, un pequeño Corte Inglés en Los Remediosaja disponer de tantos productos, porque en diez minutos el cliente puede venir y cubrir sus necesidades. En una gran superficie, no existe esta atención al cliente y necesitas dos horas para encontrar todo lo que buscas. ¿Quién le atiende en una gran área?», manifiesta José María.

Aquí la confianza no merma el tratamiento respetuoso y se habla de «usted». Del Toro es un hombre educado y atento. «¿Esto embebe cuando se lava?», pregunta una clienta habitual que a pesar de los años no tutea a José María. «Embebe un poco pero luego vuelve a su ser», responde amablemente el comerciante. En Torbel no cabe un alfiler. Desde la misma puerta de entrada, donde cada mañana y cada tarde expone parte de sus productos a lo largo de toda la fachada, en raíles o perchas, hasta el último rincón de este peculiar negocio. Todo está copado por los artículos que despacha, bien visibles al público.

«La gente vuelve a comprar en las tiendas del barrio, por la comodidad y por la atención», sostiene. «Muchas veces en más económico comprar aquí, aunque con algunas ofertas no podemos competir, sobre todo con algunas importanciones de China. Esto ya se veía venir hace 30 años», aclara.Torbel, un pequeño Corte Inglés en Los Remedios

El barrio, como un pueblo

José María del Toro ya llevaba el oficio en la sangre. Su padre regentaba una tienda de similares características en su pueblo, Villalba del Alcor (Huelva), y fue precisamente su progenitor quien le montó el negocio. Local que pertenecía a otra propietaria, «una portuguesa llamada Palmira Núñez Sequeira» y que José María recuerda como si fuera ayer. Su actividad se ha extendido a otras zonas del barrio y de la ciudad -tuvo tiendas en Juan Ramón Jiménez y en barriada de la Oliva- y aunque cerraron, aún queda su huella en las bolsas de plástico en las que despacha los artículos vendidos. Mantiene en pie con el paso de los lustros el mítico Torbel de Virgen de la Victoria. Ya con un pie dentro de la jubilación, este vendedor soltero y sin hijos, enseña a su sobrino Eloy a llevar el negocio, para que perdure en el tiempo.

«Es un sacrificio, pero si echo horas en el trabajo, no me pesan», añade. La tienda que dirige alberga también el hogar donde reside desde que llegara a Los Remedios, cuando apenas había viviendas, chabolas y proliferaban los solares vacíos. «Esto era como un pueblo, y nuestro negocio era el mismo, con menos existencias en artículos, y entonces se vendían telas metreadas porque la gente se confeccionaba sus trajes», explica José María mientras evoca recuerdos de una panadería vecina, y de «Doña Paquita», o «Doña Rosa».

HomenajeTorbel, un pequeño Corte Inglés en Los Remedios

En su pueblo natal llegaron a tener incluso un taller de punto, pero no prosperó. «Cuando me jubile definitivamente me costará trabajo no estar presente en el negocio», espeta dubitativo. Tal ha sido la relevancia de Torbel en la zona, que ha recibido su merecido reconocimiento en los premios que cada año entrega el Distrito Los Remedios. Todo un homenaje tras llevar más de 50 años al frente de este negocio textil.

Sobre el mostrador, junto a sábanas de franela y pirineo, una pequeña garrafa de aceitunas. Nada más verlas, se aprecia con la vista el sabor a pueblo, a campo, a artesanía. No se puede evitar la pregunta. «¿Qué hacen unas aceitunas entre tantas prendas y tejidos?». «Lo sé, llama la atención. Pero es un amigo de mi sobrino, que le ha pedido si las podemos vender para él aquí en la tienda, son de Villalba del Alcor», aclara. Una peculiaridad más de este negocio por el que no pasa el tiempo. De este pequeño «Corte Inglés» donde se atiende con amabilidad y un impecable servicio. Para no perder puntada.