Domingo Díaz es un hombre de «alturas». Durante más de veinte años sus pies y el suelo han estado desde 18 hasta 130 metros de distancia. Un hombre siempre «equilibrado», sin vértigo. En su trayectoria profesional no ha parado de «subir peldaños», con un único freno: el viento. El mayor enemigo en su oficio. Un trabajo que le ha dado sinsabores, alegrías y, sobre todo, ocasiones únicas que pasarán a los anales de la historia, aunque su modestia los califique como «un momento más del trabajo». A sus 76 años, y natural de la localidad sevillana de Gerena, este montador de grúas puede presumir de ser el primer hombre que cruzó el Puente de las Delicias.

Comenzó a trabajar en Dragados de la mano de su primo Joaquín en el verano del 72. Después de años como camionero recorriendo Andalucía y Extremadura, ingresó en la empresa como electricista oficial de segunda. A lEl primer hombre que cruzó el Puente de las Deliciasos tres meses, le trasladaron al parque de maquinarias para el montaje de ascensores, y en poco tiempo, pasó a montador de grúas. En su nuevo puesto, ascendió a través de diferentes rangos hasta llegar a contramaestre. Como en su día a día, en su trayectoria ha escalado «peldaño a peldaño». Su pequeño taller en el garaje de su domicilio tiene el regusto de aquellos talleres de Dragados, cientos de herramientas y enseres que hacen de éste uno parecido a menor escala.

Recuerda como si fuera ayer el momento en que cruzó el puente móvil. Corría la primavera del año 90. «No había barandilla, le faltaba el asfalto y sólo estaba el tablero de acero. Se montaron dos grúas, una a cada lado, para la ejecución de las pilas de hormigón, y para poner las piezas del puente se utilizó una grúa flotante con capacidad de hasta 300 toneladas. Se puso en dos partes: primero la parte del puente que da a Sevilla y después la parte que da para Los Remedios. Ayudé a colocar los tableros y fue entonces cuando tuve que cruzar de un lado hacia otro para soltar la grúa, que tenía un enganche a cada lado», apunta Domingo. Con total parsimonia llega a afirmar que incluso el puente «estaba un poco en el aire, ya que pasé por encima cuando aún permanecía suspendido por la grúa, para desenganchar el otro extremo».

Prueba de equilibrio

Aunque se jubiló en el año 1995, aún atesora recuerdos de aquella época. Libros, fotografías y, sobre todo, vivencias. «Jamás tuve vértigo, y para ello nos hacían pruebas en la empresa. Nos ponían a andar en una línea recta, poniendo un pie justo delante del otro, con los brazos abiertos y los ojos cerrados. Algunas veces conseguía llegar hasta el final sin perder el equilibrio, pero aún así, era difícil», reconocEl primer hombre que cruzó el Puente de las Deliciase.

Ha llegado a «salvar la vida» a un compañero que quedó colgado montando una grúa en el Puente del Centenario, y predisposición no le faltaba para subir allá donde fuese necesario. «Si la grúa era muy alta, a veces me subía la comida porque tardaba un buen rato en subir o bajar, incluso había que parar por el camino para descansar porque era un buen tramo», explica. Por ello estaba en plena forma física, vigor y dinamismo que aún conserva.

23 años después, Domingo Díaz ha vuelto a subirse a las alturas, pero esta vez, paseando sin grúas que desmontar por el Puente de las Delicias, aquel que cruzó hace más de dos décadas en plena construcción. Recuerda cada paso, cada esquina, cada movimiento que entonces realizó y aún le sorprende la magnitud de la estructura. Se para, observa, se gira, porque aún su cuerpo obedece a su instinto curioso y trabajador. Los surcos de sus manos denotan los años que ha estado bregando. Sus pies, ya de forma permanente sobre el suelo, caminan por el puente móvil remolcando los recuerdos de aquel hito, del primer hombre que cruzó el Puente de las Delicias.

Resumen ficha técnica del Puente de las Delicias

.Acero Corten en tableros: 1.300.000 kg

.Pilotes: 1,25 y 1,50 m.

.Diámetro: 2.100 m

.Chatarra en contrapesos: 800.000 kg

.Longitud total del puente: 160.000 m

.Ancho total del puente viario: 27,20 m