Si el pasado año la Hermandad de Las Cigarreras celebraba su 450 aniversario fundacional, en 2015 estará una vez más de enhorabuena. Su llegada al barrio de Los Remedios, y el asentamiento en la capilla de la Fábrica de Tabacos allá por el año 1965, traerá consigo la conmemoración del 50 aniversario con motivo de esta incorporación. Desde entonces, con el paso del tiempo se ha convertido en la hermandad por excelencia de todo un barrio. Su vinculación a Los Remedios se acrecenta día a día y la histórica cofradía mira al barrio con visión de futuro.

«El barrio para la hermandad significa futuro. La Hermandad de Las Cigarreras por circunstancias dejó de ser una hermandad gremial cobijada en la Fábrica de Tabacos, relacionados los hermanos con la fábrica, y pasó a ser una hermandad en el barrio», apunta el hermano mayor, Claudio Espejo. Y es que según manifiesta, «la gente se identifica con su barrio a través de la hermandad. No se puede comprender un barrio sin una cofradía, aporta seña de identidad, cercanía, servicios». Como declaró durante la presentación del cartel de la Semana Santa de Los Remedios, «al moderno barrio la hermandad aporta historia y a la hermandad el barrio aporta futuro».

Una simbiosis que queda patente en los últimos años, tiempo en el que cada vez más vecinos del barrio se han incorporado a la hermandad. Conformada por 2.000 hermanos, «tenemos claro que los que están entrando son del barrio, y se nota más ahora. Son sobre todo jóvenes, lo cual es esperanzador», añade Espejo. La devoción por la Virgen de la Victoria y por Nuestro Padre Jesús Atado a la Columna no cesa. Por ello, son muchos vecinos los que viven el Jueves Santo con intensidad. Por la mañana, las visitas al templo son constantes, a pocas horas del momento cumbre, que según el hermano mayor, sucede a la salida. «Ahí se concentran muchos vecinos incluso que no son hermanos. Es una plaza amplia y la salida es bonita, cabe mucha gente. Ahí vemos el barrio que está lleno, me gusta el ambiente en ese tramo hasta la Plaza de Cuba», confiesa Claudio Espejo.

En aras de difundir y dar a conocer la organización de Las Cigarreras previa a la Semana Santa, unos 700 escolares procedentes de los colegios de Los Remedios visitaron la semana pasada a la hermandad y los más pequeños pudieron ver cómo se prepara la salida, cómo se funde la cera o cómo se ponen las flores mediante talleres.

Devoción vecinal

Una de las personas quizás más devotas de la Virgen de la Victoria es Estrella, una vecina de 70 años que regenta un conocido local de restauración en la calle Asunción. Su veneración le hace olvidar los momentos duros del pasado. «Me quedé viuda hace 3 años y al entrar en mi iglesia se me olvida todo, es ver la cara de la Virgen y del Cristo y me embarga la emoción», detalla conmovida.

Es hermana, miembro de la Junta y pertenece a la bolsa de caridad. «Estoy tan metida en la hermandad que el hermano mayor me va a echar cualquier día», bromea Estrella entre risas. La conocen como «la abuela del grupo joven» y su experiencia en hostelería puede probarse en las tapas que elabora para los ambigús que organizan.

Lamenta no poder volver a salir de penitente este año porque flaquean las fuerzas en sus curtidas piernas. Y tras una operación de menisco, afirma que «iré detrás de la Virgen hasta donde me dejen las piernas». Porque sin duda, el barrio de Los Remedios se volcará un año más con su histórica hermandad.