Durante siete días, se convierte en el eje de la actividad social y económica de la ciudad. Un núcleo urbano en sí mismo donde se concentra toda la energía de Sevilla. Hace más de cuarenta años que la Feria se trasladó desde el Prado de San Sebastián hasta Los Remedios, una explanada que alberga las más de 1.000 casetas que se montan y desmontan cada año para esta festividad. El resto del año, al menos 330 días, el campo que acoge esta celebración permanece desértico. ¿Qué uso le darías para aprovechar este espacio?

Sin duda, es una extensión que muchos vecinos del barrio y sevillanos consideran «totalmente desaprovechado» durante todo el año, excepto en la semana que tiene lugar la Feria de abril. Un terrreno «baldío» en el que actualmente sólo se construye esta «ciudad efímera» de forma anual. Pasear por este páramo es toparse con alguna estructura aislada, coches aparcados y zonas valladas. Poco más queda cuando las luces, los volantes de flamenca y el «rebujito» la «abandonan» temporalmente hasta el año siguiente.

¿Qué uso le darías al campo de la Feria el resto del año?Y es que, esta explanada de grandes dimensiones, podría ser útil a juicio de algunos ciudadanos para realizar diversas actividades, cumpliendo así algún tipo de función «productiva» y dejando de ser «inservible» el resto del año. ¿Sería posible convertir este lugar en un punto de encuentro para el ocio y la cultura? Alejandro, vecino de Los Remedios, recuerda que «hace 30 años había cines, un auditorio para conciertos,…, por lo que se podría volver a poner algo lúdico como cines o algo similar, también enfocado a los niños, o para hacer deporte. Todo hecho de manera efímera porque aquí no se puede construir, pero eso le hace falta al barrio», asegura.

María también cree que se podrían plantear ideas para hacer uso de este lugar como «mercadillos y ferias artesanales. Cada fin de semana podría albergar algún mercadillo especializado o ferias de productos específicos, con espectáculos incluidos, y así habría más vida en esta parte del barrio. Y cómo no, podrían amenizar las noches de verano no solo a los vecinos sino también al resto de sevillanos», expone.

David, por su parte, cree que lo ideal sería «dejarlo como zona de aparcamiento, es un gran desahogo para aparcar el coche. Y el espacio que quede libre lo usaría para conciertos, instalaría estructuras para eventos socio-culturales que serían de quita y pon, seguro que tendría éxito», afirma.

«Yo me conformo con que se haya vallado al menos la zona donde antes era foco de botellón», explica un vecino de Flota de Indias. Y es que, recientemente, a petición de los residentes, se cerró el perímetro donde solían concentrarse los jóvenes cada fin de semana para hacer botellón. Una cuestión que ha dado mucho que hablar acerca de este emplazamiento en el que, quien sabe, si alguna vez será punto de encuentro para el ocio y la cultura de la ciudad.