La vinculación entre Madre María Rafols y el colegio Santa Ana ubicado en Los Remedios es indisoluble. Y es que esta religiosa es la fundadora, junto con el Padre Juan Bonal, de la congregación de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana. Por ello, se rotula en esta parte de la ciudad una vía en su nombre, donde también se encuentra el centro educativo. De hecho, el primer edificio que se construye fue este colegio, en un principio solo femenino.

Una mujer «pionera en España en la vida religiosa apostólica femenina» a la que el año pasado le rindieron homenaje en la parroquia de Los Remedios por el 232 aniversario de su nacimiento. Aunque su tierra natal fue Cataluña, Madre Rafols con apenas 23 años comenzó «su aventura» en Zaragoza, «a donde llega entre un grupo de doce Hermanas y doce Hermanos de la Caridad». Su misión era no era otra que la de ayudar a los más necesitados. Una arriesgada tarea teniendo en cuenta que servirían a los enfermos del Hospital, junto con «dementes, niños abandonados y toda suerte de desvalimientos».¿Quién fue Madre Rafols que da nombre a una calle en Los Remedios?

Y, a pesar de su juventud, sortea los obstáculos y no decaen sus fuerzas. «Dicen las crónicas que lo hizo con mucha prudencia y discreción. Tenía que poner orden, limpieza, respeto y sobre todo dedicación y cariños a los más pobres. Los Hermanos no pudieron superar esa carrera de obstáculos y a los tres años ya habían desaparecido. Las Hermanas se quedan y aumentan en número». Y es que «el temple heroico de Madre Rafols ya empezaba a despuntar».

La describen como una mujer servicial, fuerte, valiente, arriesgada y decidida. Y su vida discurre por numerosas vicisitudes. Vivió el bombardeo del hospital durante la Guerra de la Independencia por los franceses y expuso su vida en todo momento para salvar a los enfermos, incluso «privándose de su propio alimento». También a Madre Rafols «le alcanzan las salpicaduras de la primera guerra carlista, con un coste de dos meses de cárcel y seis años de destierro en el Hospita de Huesca».

Su etapa más larga la desarrolla en la Inclusa, un hospicio en el que «derrocha amor, entrega y ternura» a los niños huérfanos y abandonados. Allí se desvive desde 1813 por los más pequeños, incluso siguiendo sus pasos después de ser adoptados. Madre María Rafols fallece el 30 de agosto de 1853, a punto de cumplir 72 años de edad y 49 como Hermana de la caridad.

Fuente: Hermanas de la Caridad de Santa Ana.