La barriada de las Golondrinas no sólo lleva el nombre de aquellas rimas y leyendas que escribió Bécquer sino que dejó en sus calles el mayor legado de una pluma insaciable de historias reales. Las leyendas de Bécquer son el reflejo del comienzo de aquella primera época de huertas, y relatan el paso progresivo del tiempo que sin duda fue el paso hacia la modernización de la ciudad. El antiguo camino a La Algaba, la Avenida Sánchez Pizjuán fue una importante vía de penetración y salida de la ciudad y contó, por ello, con varias ventas, una de éstas fue la que dio nombre a la leyenda, ‘La Venta de los Gatos’, donde recrea el ambiente que generó la inauguración del cercano cementerio de San Fernando.

La presencia de esta venta, cuyo edificio se conserva todavía, es lo que ha motivado que los nombres de las calles hagan referencia a la vida y obra del poeta y en sus inmediaciones se haya levantado un busto al ilustre sevillano. La barriada tiene uso residencial, con algunos comercios de carácter diario. En la calle Venta de los Gatos está el colegio público Pedro Garfias y unas instalaciones deportivas muy concurridas. Las zonas peatonales están dotadas de zonas de ocio con juegos infantiles. La desaparición de la línea de ferrocarril Sevilla-Córdoba que transcurría entre el río y la barriada, permitió la incorporación de aquél al paisaje urbano. Las calles de la barriada son, Cueva de la Mora, Leyenda Soriana, Glorieta de las Golondrinas, Romanticismo, Monasterio de Veruela, Rayo de Luna y Rosa de Pasión.

Otras de las referencias fundamentales en este recorrido es la glorieta dedicada a Bécquer, rotulada en 1973, a petición de Ramiro Lahoz Abad y Rioduero, con este nombre que hace referencia a la rima ‘Volverán las oscuras golondrinas’, escrita por el poeta sevillano. Trazada sobre unos terrenos denominados Huerta de los Gatos en el plano del infante don Carlos 1827. Huerta del Hoyo en el del Ejército de 1870, Huerta de la Estrella en 1884 y Matos Alias de la Rana, Huerta de la Rana en un plano de 1959, de conformación circular, el centro está ocupado por una zona ajardinada sobre el que se erige el monumento a dicho poeta. En ella se inicia Monasterio de Veruela y sirve de acceso al resto de la barriada. Aparte del citado monumento, la singularidad de esta glorieta reside en la Venta de los Gatos como lugar de inspiración.

A principios de la década de los 70, sobre terrenos pertenecientes a la ‘Venta de los Gatos’ y a la ‘Huerta Venta de los Gatos’ 1827, nace el núcleo residencial, ‘Las Golondrinas’ que fue trazado y construido por Ramiro Lahoz Abad conocida como Huerta de los Gatos, Huerta de la Estrella 1884 y Huerta de la Rana.

El plano muestra una barriada de conformación irregular. La treintena de bloques que la componen están agrupados formando seis manzanas, que rodean por tres de sus lados el núcleo residencial Divina Pastora. Cada pareja de manzanas son más o menos paralelas entre sí, dando lugar a calles peatonales, Monasterio de Veruela, Rayo de Luna y Rosa de Pasión, las periféricas son de tráfico rodado. Las calles están dotadas de acerado de losetas de cemento y calzada asfaltada, las zonas peatonales son terrizas o pavimentadas de losetas.

El arbolado está constituido fundamentalmente por naranjos y brachichitones, aunque también hay algunos pinos y palmeras, también abundan las plantas de arbustos. Las construcciones son bloques de cuatro y cinco plantas y algunos de doce, la comunicación entre calles es muy fluida. La línea de edificación es quebrada, dando lugar a espacios rectangulares que son aprovechados como parterres.