Una de las riadas que anegó la ciudad de Sevilla en el año 1961 y que desbordó al Tamarguillo llegó a muchos barrios de la ciudad. La avenida de Miraflores fue uno de esos numerosos barrios que vieron inundadas sus calles, entre los que se cuentan la Barzola, Pío XII, Las Flores, Retiro Obrero, Árbol Gordo, El Fontanal, La Corza, La Calzada, y la zona desde el hospital hasta el final de la calle amador de los Ríos.

Algunos testigos de la época cuentan que el agua les llegó hasta los hombros. «Desde lo alto de nuestro piso se veía como el agua llegaba a los bajos de viviendas y de zonas comerciales», cuenta Miguel, vecino de la barriada del Retiro Obrero, que vivió en primera persona esta circunstancia.

Los vecinos esperaban en las azoteas, este era el mejor lugar para estar a buen recaudo del agua. En la época estos barrios estaban poblados con millares de familias que se habían instalado allí. La tragedia de estas nuevas barriadas «se cebó con los nuevos muebles que habían quedado inutilizados. Los vecinos, hipotecados, sin muebles y sin posibilidad de comprar otros nuevos».

Las emisoras de radio transmitían constantes llamadas de auxilio, mensajes y noticias, especialmente Radio Nacional de España. Históricamente, la zona norte más allá de la muralla estaba ocupada por huertas, caminos que las acercaban a la ciudad y a esta con los centros de producción y comercial.

Anteriormente, extramuros, quedaban emplazados los conventos de Capuchinos y la Trinidad, el arrabal de la Macarena y una serie de centros asistenciales como el Hospital de San Lázaro.

El relieve de esta zona siempre estuvo marcado por el uso industrial que albergó históricamente. Solía ser un lugar inundable, con una de las lagunas conocida como Laguna de los Patos, se situaba cerca de la Avenida, hace menos de 100 años.

Se trata de uno de los embalses más antiguos y tradicionales de la ciudad, esta laguna era el último vestigio de uno de los cauces abandonados del Guadalquivir que atravesaban Sevilla y que delimitaron su fisonomía junto al río en sí y al Tagarete.