Conocer el origen de las calles es una cuestión de interés general, así como que todo escritor debe tener un poeta dentro, capaz de desarmar miedos y combatir egos. Hay en Sevilla un ilustre linaje del apellido Lamarque enlazado con el de Novoa. Este linaje es originario de Francia, pero hace ya muchos siglos que también es conocido en España, y tuvo muy antiguo solar en el valle de Carranza, este hecho se vincula a un poeta popular que ha marcado una etapa literaria, así, José Lamarque de Novoa, perteneció al cenáculo literario que animó la vida literaria sevillana de la época de la Restauración Borbónica. En este mes de agosto, se han cumplido casi 200 años del nacimiento de este poeta que ha pasado a la historia principalmente por ser uno de los más prolíficos autores.

La calle que lleva su apellido pertenece al Distrito Macarena, situada entre la Avenida de Miraflores y la Carretera de Carmona, rotulada en 1969. Su afición artística se incrementó tras contraer matrimonio con la también poeta Antonia Díaz Fernández. En su casa, La alquería del Pilar, en Dos Hermanas, mantenían una tertulia literaria muy concurrida por los jóvenes poetas sevillanos del momento, mecenas y protector de artistas así como de escritores. Lamarque, se cuenta entre los financiadores de la primera edición de las obras de Gustavo Adolfo Bécquer, en 1871, ya en su vejez y fallecida su mujer, sigue en contacto con algunos poetas jóvenes entre los que destaca Juan Ramón Jiménez. En Dos Hermanas también encontramos una calle con su nombre, ya que Lamarque de Novoa estuvo muy unido a este municipio sevillano en el que vivió sus últimos días.

libro-poetaAutor de una extensa obra poética de calidad, marcada por su admiración al estilo poético de Zorrilla, Núñez de Arce y a los poetas clásicos, era un católico ferviente muy relacionado con la Romería de Valme, entre sus obras destacan, ‘Poesías’, ‘Leyendas históricas y tradiciones’, ‘A la reina Isabel II, en su llegada a Sevilla, ‘A la muerte de Jesús’, ‘A la restauración del templo de Nuestra Señora de la Soledad, en la Villa de Santa María’, ‘Jerusalem’, ‘A la Santísima Virgen en Montserrat’, ‘Cristóbal Colón, ‘En la Catedral de Santiago’, ‘Venganza de un noble’…

Además de emprender en el mundo de las letras, también ejerció como diplomático llegando a ser cónsul del imperio austrohúngaro y vicecónsul de El Salvador, además de ser diputado por Sevilla, banquero, propietario del periódico El Eco de Andalucía, caballero de la Orden de Malta y de la del Santo Sepulcro, y de poseer las condecoraciones de la Gran Cruz de Isabel la Católica y de la de San Gregorio Magno de la Santa Sede.