Ya se han reanudado las clases de Patchwork en el Distrito Macarena y sus alumnas cuentan cómo en estas fiestas han regalado a sus familiares más cercanos fundas de cojines, de tijeras, cubrepiés, acericos y otros detalles muy prácticos, artesanales y visualmente atractivos.

El arte del Patchwork ha llegado para quedarse y ha irrumpido en medio de otras técnicas para convivir y hacerse un hueco entre telas, agujas y patrones, con las que se crean y decoran colchas, alfombras, camisetas, cortinas, fundas para sillones… Son algo más que piezas unidas, a pesar de lo pequeño de cada trozo de tela, todo está perfectamente medido y colocado, sin dejar nada al azar.

El Patchwork está de modaConsiste en la composición de piececitas de tela que se van uniendo a partir de un patrón, de este modo se van componiendo bloques. También se hacen aplicaciones: son pedazos de telas unidas a otras telas, de este modo, el resultado son composiciones con las que se decoran camisetas, pantalones, colchas y complementos como bolsos.

Mercedes Fernández, monitora del taller, explica que «el aprendizaje requiere destreza y un costurero completo, también se necesitan telas especiales con las mismas texturas y rellenos». Se trata de un trabajo muy personalizado.

Se requiere conocimientos en geometría, para tratar las distintas dimensiones y profundidad. Las figuras geométricas pequeñas son la base de las labores de Patchwork: los triángulos, rombos, rectángulos y cuadrados son recortados y cosidos para hacer cubrecamas, cortinas o fundas de cojín. Otra de las figuras básicas de esta técnica es el triángulo rectángulo Isósceles, se define como un cuadrado partido por la mitad y es utilizado en muchas figuras, de este modo, se da también un repasito a esta parte de las matemáticas, «la geometría».

Ya casi a la mitad del curso, las alumnas continúan muy ilusionadas en el taller. El proyecto más ambicioso de este año es una colcha muestrario, en la que se plasma la geometría de cada dibujo denominada Sampler, en la cual se van haciendo distintos bloques de Patchwork y aplicaciones para aprender diferentes métodos y técnicas, al final se unen todos los bloques y tenemos «El Patchwork está de modanuestro sampler», la explicación incluye la distribución de uniones para saber cómo se rellena y como se acolcha. La tarea posterior y más práctica es en casa, pasar la máquina y la plancha.

La persona que se inscribe en este taller sabe lo que quiere, se necesita un desembolso de dinero para la compra del material, en general tienen inquietudes, son labores muy creativas. «Es muy gratificante ver algo que has hecho con tus manos. Teniendo la teoría y la técnica, lo siguiente es dejar trabajar a la imaginación. En el taller todas se adaptan, tanto monitora como las alumnas, son 24 y la paciencia es uno de los requisitos fundamentales», señala Mercedes.

«He proporcionado plantillas y patrón, fotocopias explicativas, el lugar dónde pueden comprar las telas, las alumnas también opinan, aportan su entusiasmo y curiosidad por aprender». Y así en el taller de Patchwork del Distrito Macarena, todo es como coser y cantar, con buena dosis de creatividad, entretenimiento e ilusión, la combinación perfecta para unir decoración y afición.