Enclavado en un edificio emblemático, frente a la Basílica de la Macarena, el Bar Plata sigue deslumbrando como el más señero de la zona. Su reconocimiento e historia le avalan como uno de los iconos del barrio de La Macarena. Y es que este establecimiento, ubicado en la calle Resolana número 2, «fue construido antes incluso que la Basílica de la Macarena, ya que data del año 1900», apunta Benito Díez Gómez, gerente del local.

Este histórico edificio, cuya fachada se está reformando, evoca toda su singularidad y concentra aún el encanto de antaño nada más cruzar sus puertas. Según explica Díez, «la construcción es del siglo XVI, y poco a poco se ubicó aquí el local, primero como hospedaje donde pasar un rato, después como bodega, luego como bar y hasta hoy».

En el año 1955 el negocio pasó a manos de su padre, Benito Díez Fernández, aunque anteriormente estuvo en manos de otros propietarios e incluso bajo otros nombres como Cervecería Macarena o Casa Cornelio. Y desde 1985, Díez tomó el mando del Bar Plata. «Se ha convertido en un lugar de encuentro, muy identificativo del barrio. Muchos clientes vienen ahora con sus nietos y recuerdan cuando también lo hacían hace 70 u 80 años», sostiene. En el año 1991 el local sufrió una remodelación pero su esencia quedó impertérrita.

En esta ubicación, la época más intensa y apasionada se descubre con tan sólo mirar a través de sus enormes ventanales y ver el arco de la Macarena. «Semana Santa y primavera suelen ser las épocas con mayor afluencia, y también los días festivos», comenta el gerente.

Y es que hasta aquí peregrinan cada día cientos de comensales, tanto para desayunos, comidas, meriendas o cenas. Entre decorados de azulejos y madera, en un agradable ambiente, se puede degustar auténticas delicias como su famosa ensaladilla de toda la vida, carnes guisadas o elegir entre la gama de tentadores dulces de su selecta pastelería. Siempre «primando la calidad y el servicio».

Para abrir boca, una extraordinaria selección de tapas. Y como restaurante, dispone al fondo de una zona reservada para quienes deseen comer a la carta, compartiendo lugar con un mural de azulejos donde queda muy presente el nombre de Benito Díez Fernández.

Todos los platos son elaborados de forma casera, desde las croquetas, musaka de verduras y queso, pastel de verduras, como la carrillada de cerdo al vino tinto o el confit de pato con grosellas, arándonos y miel de eucalipto. Eso sí, tienen claro que la base de todas las recetas es la cocina tradicional andaluza, pero con ciertos toques innovadores. Todo ello para ser regado con los mejores caldos, y haciendo del Bar Plata un auténtico templo macareno del sabor.