Ya queda poco para que de comienzo la feria de Sevilla y en la Avenida de Llanes nº13 encontramos el lugar más especializado en adornos de feria, «Farolillos Herrera». Es el lugar de referencia de flores, banderillas, farolillos, abanicos, flecos, guirnaldas, toldo-vela, marabú, boa, mantones, para ferias, clubes, centros comerciales, publicidad… Todo lo necesario para adornar una caseta de feria y algo más. Tres generaciones han pasado por este negocio, se trata de un comercio familiar de esos que tienen solera, el taller actual, lo adquirieron en el año 70, su origen fue en un local de la calle la Florida, junto al cine Victoria.

José Luis Herrera, propietario de este negocio, explica, los comienzos fueron alrededor de los años 40, su padre fue el primero que comenzó a introducir los farolillos en la feria, fue el encargado de comercializarlo, en este proceso ideó una medida más pequeña y el Ayuntamiento de Sevilla le encargaba los farolillos para la feria que se situaba en originariamente en el Prado de San Sebastián. José Luis Herrera padre, antes de comenzar el negocio de los farolillos pertenecía al gremio de pintores, tras la guerra, la feria tomó más protagonismo, se presentó con mas fuerza en la ciudad de Sevilla y vio una oportunidad a través de la fabricación de estos elementos de decoración tan vistosos, «al principio, describe José Luis, se hacían en dos mitades, porque la máquina que se usaba funcionaba a mano, por lo tanto el rizo se hacía a mano, dándole a una manivela, los pliegues se hacían con cartón, llamadas «plegaderas», tras esto sobre los años ’60, mi padre inventó una máquina con rulo para realizar el plegado y así agilizar el trabajo».

Las herramientas necesarias para realizar un farolillo son sencillas aunque el proceso es laborioso, se usan unas tijeras de podar, tijeras de costura, alambre, papel de 70 gramos, brochas y cola prácticamente. Antiguamente, «cuando el Ayuntamiento nos pedía 10.000 farolillos tardábamos varios meses, ya que se hacía todo a mano, actualmente en cinco minutos el farolillo queda terminado». Como explica José Luis, en el local se hace la forma y la faena restante corre a cargo de familias que llevan muchos años realizando esta tarea, podemos presumir de elaborar farolillos con material cien por cien español.

En las épocas buenas «hemos llegado a hacer hasta 500.000 farolillos». El diseño ha ido marcando tendencia, ya en los años ’70 se introdujo el lunar en la decoración del farolillo y actualmente los hay de todo tipo, colores y formas pero no solo ha evolucionado el farolillo sino que también se han introducido nuevos elementos, como los abanicos que decoran las paredes de las casetas, los mantoncillos, las cintas picadas que se usan mucho en las romerías, la cadeneta clásica. Hace doce años se empezó a poner también en los techos los toldo-vela que ocupan todo el techo con lo que se ahorran de poner flores, con el trabajo que conllevaba eso, «muchas mujeres me contaban que se pinchaban con los alambres, además de la cantidad de horas que empleaban, con esto hace el efecto de un toldo ya que lleva unas guías y se coloca en una hora».

Esta tradición estética ha traspasado fronteras y ‘Farolillos Herrera’, llevó esta forma de vestir los recintos feriales por toda Andalucía, Extremadura, Jerez, Málaga, Valencia.

Lola ha venido a este local para comprar unos mantoncillos, farolillos y un capote, explica que «es para decorar una caseta personal que montamos entre amigos, aquí siempre encuentro todo lo que necesito, se trata de una tienda muy especializada y hace años que vengo, te recomiendan los colores que pueden combinar mejor, todo con asesoramiento personalizado, cercanía y experiencia».

«Vienen muchas familias que engalanan sus casas, también muchos se los llevan fuera, Londres, Alemania o Francia, la feria de Sevilla es una seña de identidad que traspasa fronteras, y estos farolillos han llegado hasta un centro comercial en Dubai, a México o Texas». José Luis, espera que su hijo que también trabaja con él continúe con la tradición familiar que ya cuenta con 74 años que además surgió en la ciudad de Sevilla y que en su elaboración proporciona valor añadido no solo a esta festividad sino a muchas personas que viven de su fabricación.