Vivir en la Macarena, para muchos, es una suerte o privilegio. Residir en uno de los barrios más afamados de la ciudad, con solera, historia, encanto y cuyo nombre traspasa fronteras. Sus calles, sus monumentos, sus iglesias, su gente, han hecho de esta zona un lugar célebre. Pero, ¿sería posible además llamarse Macarena, ser «macarena» -devota de la hermandad- y haber sido bautizada en la Basílica de la Macarena? Rizando el rizo, haberlas, haylas.

La información recogida por el Servicio de Estadística del Ayuntamiento de Sevilla en el padrón de 2013 arrojan estos datos curiosos sobre las personas empadronadas en la ciudad cuyos nombres son iguales al del distrito en el que viven. Así, en la Macarena son 162 las mujeres -de los casi 80.000 habitantes de este distrito- que comparten denominación con su zona de residencia. Eso sí, existen más féminas pero tienen nombre compuesto, pues el reconocimiento de éste como nombre propio es relativamente reciente. Los progenitores de quienes rebasan los 40 y 50 años, tuvieron que añadir un segundo apelativo para poder llamar a sus hijas Macarena, de ahí que además otro buen número de residentes atiendan al nombre de María Macarena, Esperanza Macarena, etc.

Es el caso de Macarena Zambrano. Su padre tuvo que inscribirla como Macarena Gloria porque «no se podía, era el nombre de un barrio en esa época y no quería que me llamara Esperanza Macarena, aunque mi abuela era Esperanza y mi padre devoto de la hermandad. En mi familia nadie sabe que me llamo también Gloria, lo desconocen», explica.

A sus 52 años, bien podría ser considerada como una «Macarena» por excelencia. Reside en la Macarena -entre la avenida de la Cruz Roja y León XIII-, su padre era macareno, su marido y sus hijos también son devotos de la hermandad y ha sido bautizada en la Basílica de la Macarena -aunque afirma que antiguamente en la zona los niños se bautizaban en San Gil-. ¿Se puede pedir más? Su indiscutible arraigo al barrio no puede quedar más patente. Potestad suficiente para aseverar que es «macarena por los cuatro costados».

«Cuando conocí a mi marido ya era macareno, no lo he buscado así. Ya me he acostumbrado a los comentarios y al «cachondeo» que en ocasiones ha generado tanta coincidencia», reconoce. Sin embargo, Macarena Zambrano ha roto con el «legado macareno» en los nombres de su familia y llamó a su hija Julia. «Mi hijo se llama igual que su padre, y lo hice sobre todo para variar y que no sea tan repetitivo», declara.

Macarena, por edades

Centrándonos en las edades de las 162 mujeres llamadas Macarena y empadronadas en el barrio de la Macarena, se aprecia en el registro que el mayor número de ellas tienen actualmente entre 20 y 39 años, exactamente 84. A medida que avanzan en edad, la cifra desciende y tan sólo 28 se sitúan entre los 40 y 55 años.

Macarena sigue siendo un nombre popular y actual en el barrio. Muestra de ello es que 18 menores de 10 años responden a esta denominación y 32 tienen entre 10 y 19 años.