Aunque parezca inaudito, es verídico. El arco de la Macarena no es macareno. Suena irreal y casi se antoja irreverente, como una insolencia. Pero los límites entre distritos municipales están definidos y ahí se marca la frontera de este barrio. Un barrio que nace de murallas hacia afuera y que atónito acoge otra aparente contrariedad. Sin poder zafarse de la férrea delimitación, la basílica de la Macarena tampoco está en la Macarena. Afirmaciones ambas que se presentan como un engaño a la mente o como una «amputación», pero que irremediablemente, con ellas, se rompen dos y más mitos.

¿A qué distrito pertenecen entonces? Los dos históricos monumentos están integrados dentro del Casco Antiguo, concretamente en el barrio de San Gil. El archiconocido arco o puerta de la Macarena, en Resolana, es uno de los accesos que aún se conservan de las murallas de SEl arco de la Macarena no es macarenoevilla, junto con el paño de muralla adyacente de época almohade. Ahí se sitúa la frontera entre el Distrito Macarena y el Distrito Casco Antiguo. Fue remodelada en el siglo XIII y sí que está muy vinculada a la Virgen de la Esperanza Macarena, cuya imagen está representada en la parte superior en un retablo cerámico. Fue restaurado en varias ocasiones, la última, en marzo de 1998 según reza una placa ubicada en la misma. Ya intramuros, en la calle Bécquer, se erige la basílica, en el extremo norte del Casco Antiguo.

Comprobando los datos censales de cada distrito en la página web del Ayuntamiento de Sevilla, tanto las vías Bécquer como Resolana se incluyen en el Casco Antiguo. En el caso de la segunda, son sólo algunos tramos los que pertenecen a este distrito, ya que otros forman parte del barrio de la Macarena. Pero no son los dos únicos casos que llaman la atención en cuanto a su ubicación oficial, ya que también la calle Feria o la calle Macarena, que muchos sitúan en Macarena, se engloban dentro del Casco Antiguo.

La opinión de la calle
Si salimos a preguntar a la calle, la creencia es generalizada: el arco de la Macarena está en la Macarena. Antonio no sale de su asombro. «Llevo más de 70 años viviendo en el barrio y ahora me entero, me he quedado pasmado», relata ante la desconocida noticia. Es tal la novedad que afirma no dudar en extenderlo cual primicia entre su círculo de amigos.

Seguimos cuestionando la ubicación exacta de ambos monumentos, sorprendemente, los más significativos del barrio de la Macarena. «Yo he nacido ahí, justo detrás de la muralla, y siempre me he considerado de la Macarena. Pero ya sé otra cosa más», confiesa Alberto mientras recibe el dato de camino a la compra con su esposa. Trasladando la consulta al público joven, las respuestas discurren en el mismo sentido. Tanto el arco, como la Basílica y la calle Feria son emplazados en el barrio macareno. «Yo vivo en el Polígono Norte y siempre lo he creído así», explica Carmen. Tan sólo una joven atisba que pertenecen al Casco Antiguo tras dudar unos segundos. «No estaba muy convencida, pero ahora sí que he resuelto la duda», indica Cecilia.

El trasiego continúa. Y el majestuoso arco continúa impertérrito siendo testigo mudo de todo lo que aquí acontece, en la frontera de dos distritos cuya delimitación está marcada por la historia. La puerta seguirá vertebrando ambos barrios, pero sobre todo, mantendrá el apego a la Macarena, al antiguo arrabal que observa desde su insólita fracción de Casco Antiguo.