El Real de la Feria se ha convertido estos días en lugar de encuentro de miles de visitantes que no han querido desaprovechar el buen tiempo para disfrutar del ambiente festivo. Son muchos los sevillanos que se acercan hasta el recinto ferial y que lo siguen haciendo en estas últimas horas de fiesta para agotar todos los cartuchos antes de que la Feria de abril 2014 -celebrada en mayo- llegue a su fin. Y también lo hacen muchos residentes extranjeros que desde hace años habitan en la ciudad.

Es el caso de Claudia, que hace más de una década llegó desde Argentina. Aunque visita pocos días el recinto ferial, la fiesta la ha ido conquistando paulatinamente. Su marido es sevillano y ambos residen en la zona de la Macarena. «Normalmente tomamos algo en alguna caseta de amigos, y aunque no solemos frecuentarla, sí que nos gusta departir con ellos algún que otro día», explica. Quedó impresionada la primera vez que puso sus pies sobre el albero del Real. «Me di cuenta de la importancia de esta fiesta para los sevillanos, y de la cantidad de extranjeros que también la visitan cada año. Es un evento de carácter internacional», añade.

Verónica llegó hace 12 años desde Ecuador y desde entonces reside en El Cerezo. Para ella, la Feria es visita obligada. «Nos gusta mucho, es una manera de conocer la ciudad a nivel folclórico. Todos los años la visitamos, nos reunimos un grupo de madres y niños, sobre todo para que los más pequeños disfruten de la portada, que es única, de los cacharritos, y del ambiente», explica. Procedentes de países de Latinoamérica en su mayoría, como Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Panamá, Honduras, estas familias se dan cita «en la noria verde» para este encuentro festivo. Desde ahí parten hacia otros puntos del Real para divertirse al máximo.

También ellos difunden esta fiesta en sus países de origen. «La Feria es desconocida en nuestros países pero nosotros la vamos difundiendo a través de la música, el cante, el baile, los trajes. El primer año que estuve me encantó, tanto colorido, los caballos, las casetas y sobre todo, la gastronomía. Disfrutamos siempre que venimos de los platos típicos andaluces como el gazpacho, la tortilla y el pescaíto», sostiene Verónica.

El desempleo y la crisis hacen mella en muchas familias, así que algunas optan por llevar preparado «unos bocadillos, así se ahorran costes. Hay que ir para fomentar la cultura sevillana en nuestros hijos, aunque también hay que hacerles ver que no todo es fiesta, la Feria es un pedacito de Sevilla». Y a la hora de bailar sevillanas, no hay problema. «La mayoría de los niños han aprendido en los talleres de las escuelas, así que bailan fuera de las casetas o vamos a las casetas de los distritos», afirma Verónica.