Línea C3 de Tussam, parada de Pagés del Corro con San Jacinto, 12.00 de la mañana. Un buen número de usuarios acceden al circular. Personas mayores, jóvenes y también algún carrito de bebé. En su trayecto hacia el puente del Cachorro recoge algún que otro pasajero más. Pero es a la altura de Plaza de Armas cuando decenas de personas se agolpan esperando la llegada de esta línea. Para muchos, una ruta directa hacia la salud.

Ana viaja con su marido. En una mano sostiene una bolsa con «papeles del médico». Se dirige hacia el Hospital Macarena para una prueba de arritmia. «Yo me monto en este autobús con mucha frecuencia para ir al médico en la Macarena, hace un año me operaron de la muñeca y venía a menudo para revisión», explica. «También mi marido, que hace poco se operó de una hernia y venía a hacerse pruebas», añade. Su parada les espera justo al lado del arco de la Macarena, frente al Parlamento de Andalucía. Y en menos de cinco minutos, caminando a través de Doctor Fedriani, alcanzarán el centro hospitalario.

A Natividad la acompaña su hija. Ella también tiene cita con el médico, casualmente para arritmia, pero en la Cruz Roja. «Venimos de un pueblo y ésta es la mejor opción, para no tener que desplazarnos en coche ni buscar aparcamiento», declara. Departe con otros pasajeros, sobre «los achaques de la edad», y sonríe cuando dice «que a una edad ya tenemos que pasar la ITV sin más remedio».

Delia se sube al C3 con total pericia manejando las muletas. Su pierna está escayolada hasta la rodilla. «Una fractura de tibia» debido a un desafortunado resbalón. Rápidamente le ceden uno de los sitios preferentes destinados a tal efecto en la parte delantera de este transporte público.

Manuel se dirige hacia el centro médico de María Auxiliadora. «Me tienen que operar de bocio», manifiesta mientras consulta el itinerario para ver cuántas paradas faltan para su destino. Las radiografías o documentos médicos son la seña de identidad de estos usuarios que viajan en el C3. Su destino es obligado hacia las consultas médicas del Hospital Macarena, Cruz Roja o María Auxiliadora. Pero todos albergan la esperanza de que esta línea sea un ruta hacia la salud, el camino directo hacia la curación de sus «achaques».