Manuel Vela Martínez, conocido como Filigrana, revolucionó el mundo de la castañuela. Este sevillano descubrió las castañuelas de fibra hace más de 50 años, incorporó a la castañuela la caja de resonancia e investigó durante 40 años sobre sus orígenes.

Piedad Murga es una de esas alumnas aventajadas que con tan sólo 9 años comenzó a tocar las castañuelas y entró a formar parte del distinguido grupo de concertistas vinculadas a este género. Filigrana, fue su maestro y el que la inició en el mundo de la percusión.

Recuerda con nostalgia la primera vez que actúo en Radio Nacional de España, cuando estaba en la calle Marqués de Paradas, con tan solo 15 años participó en el programa España en el recuerdo, que presentaba por aquel entonces José Luis Bustamante, «viví muy buenos momentos en aquella época».

piedad-murga2Para Piedad, trabajar en lo que le gusta es un placer. No se trata simplemente de repiquetear con sentimiento, la castañuela es uno de los instrumentos más sofisticados en lo que se refiere a percusión. Muchas regiones españolas usan las castañuelas en sus bailes y músicas populares, y es un instrumento imprescindible en el baile clásico español.

Lo llamativo es que ninguno de los palillos que posee suena de igual manera, cuenta que «ahora acabo de encargar un par con un tono exacto, menos agudos que los que suelo utilizar y que además tienen un sonido muy concreto. Para tocar flamenco hace falta un tono específico, para tocar bajo la influencia del clásico hace falta un palillo más fino. Son necesarios al menos diez años para conseguir un dominio aceptable de este instrumento y practicar con ahínco la rítmica y el tacto sensible».

El pasado 20 de junio actuó en el teatro Virgen de los Reyes con una actuación especial de Ramillete de Coplas del grupo Aires de Copla, el público, aquella tarde, tuvo el privilegio de escuchar el tañido de las únicas castañuelas de fibra de vidrio que ya no existen en el mercado, poseen más de 30 años, se trata de una reliquia, estas se unen a la amplia colección de castañuelas que posee.

Cuenta con añoranza como los primeros palillos con los que aprendió se los robaron en una feria, «acababa de bailar, los puse encima de la mesa y cuando volví ya no estaban». Siempre ha tocado los palos del flamenco, acompañado por la guitarra.

Tiene preferencia por unos palillos que le hizo su profesor, especialmente para las medidas de sus manos, según su fuerza y pulsaciones, «Pepe, hizo muchos pares hasta que finalmente consiguió realizar los que yo tengo, él me dijo que no permitiera que nadie cogiera mis palillos porque estaban hechos para mis manos, un día, una señora los cogió, me dijo, oye estos palillos no suenan, le dije cómo que no, ahí me di cuenta que nadie podía tocar esos palillos nada más que yo, ya que estaban hechos para mis manos».

Cáritas le acerca de nuevo al mundo de las castañuelas

Tras un parón de muchos años en su carrera profesional, Piedad encontró en Cáritas la oportunidad de irrumpir de nuevo en el mundo de las castañuelas, «le expliqué al párroco de la Sagrada Familia que era concertista de castañuelas desde que era una cría, hace mucho tiempo que no toco pero me ofrezco para realizar este acto benéfico y recaudar fondos para fines solidarios, se realizó una gala que fue todo un éxito».

Manuel González Ríos, director de Aires de Copla, gran amigo de Piedad es la persona que le facilitó la música para que fuera posible celebrar este concierto, «él fue el que me animó a coger los palillos de nuevo, me dijo como tú cojas los palillos no los vas a volver a soltar más».

Recuerda con satisfacción su actuación en la Sala Joaquín Turina, en el homenaje a Mari Fe de Triana. En todo este tiempo, Piedad ha estado unida al mundo de las castañuelas, consiguiendo ser un referente en este complicado mundo del repique de castañuelas.