Con las manos en la masa. Así han vivido los niños del Hospital Virgen Macarena los días previos a la Semana Santa de Sevilla. No poder salir a la calle para ver cofradías ni para degustar un tradicional dulce en estas fechas, no ha sido óbice para que huelan y saboreen la semana grande sevillana. Por ello, los jefes de cocina de la Unidad de Hostelería del Hospital Virgen Macarena, Abraham Romero y Juan Manuel Velasco, se han reunido en el Aula Escolar con los niños hospitalizados con el fin de mostrarles cómo se elaboran los pestiños y, cómo no, se han convertido en auténticos cocineros por un día.

En total, unos 15 niños de entre 4 y 14 años no dudaron en amasar todos los ingredientes, hacer pequeñas bolas y rodillo en mano, extendieron cada pestiño hasta darle la forma adecuada. «Cada niño elaboró unas 6 ó 7 pestiños. Para evitar freírlos allí, ya teníamos unos hechos y fritos con azúcar, y los probaron con un zumo de naranja», explica uno de los jefes de cocina, Juan Manuel Velasco. Éste es el primer año que ponen en marcha esta iniciativa que, asegura, ha sido muy reconfortante. «Se lo han pasado muy bien, han participado mucho y muy contentos. Para nosotros ha sido una gran alegría, se les ve en la cara que disfrutan», añade Velasco.

Aceite, vino blanco, una copita de aguardiente, ajonjolí, matalahúga, canela, cáscara de limón, harina, levadura, una pizca de sal, huevos y azúcar, y el resultado, unos deliciosos pestiños típicos en Semana Santa. «Los hemos pasado por azúcar en vez de por miel porque como era algo especial, para que no fuese tan complicado. Los que ellos elaboraron, los freímos en nuestra cocina del Hospital y después los subimos al resto de niños que no pudieron asistir al Aula Escolar», sostiene el jefe de cocina. Y es que no todos los menores hospitalizados pueden desplazarse. «Una niña venía en silla de ruedas y me dijo que no se podía levantar para ir a la mesa a hacer los pestiños. Así que le acerqué una tabla y extendió la masa sentada», declara.

En esta Aula Escolar donde han desarrollado la actividad los niños acceden cada jornada tras la medicación para hacer ejercicios, manualidades y «estar entretenidos». Y este año, por primera vez, también para convertirse en cocineros por un día.