El cariño y afecto que la barriada del Retiro Obrero profesa al antiguo párroco Manuel Camacho quedó patente en la multitudinaria rotulación de su plaza el pasado lunes. Un barrio volcado con el que fue el impulsor de la iglesia parroquial de la Sagrada Familia y que dejó una imborrable huella entre vecinos y feligreses.

Por ello, en memoria de la labor realizada, el presidente de la asociación histórica Retiro Obrero «recogió el sentir generalizado» y propuso a través de la plataforma E-democracia asignar a esta plaza -carente de nomenclatura hasta entonces- el nombre del párroco tan querido en el barrio. «Era una persona trabajadora, conciliadora, trabajó mucho por la barriada, entregado en cuerpo y alma. Su labor fue tremenda, recuperó las escuelas, la guardería, hizo una gran labor de Cáritas, su apostolado fue fuerte y constante», apunta Basilio Moreno, presidente de la asociación histórica Retiro Obrero.

Nacido en Écija, Manuel Camacho estuvo 30 años en el barrio. «Él fue quien la instauró como parroquia porque antes no era una parroquia al uso, era una capilla donde se hacían algunos actos religiosos. Llegó a la barriada y empieza a ver la devoción, la calidad humana, y a partir de ahí empieza su trabajo hasta conseguir lo que hoy día tenemos a través de su obra», recuerda Moreno.

Convirtió así una pequeña iglesia en la parroquia de todo un barrio. «Se dio cuenta de que era una pequeña iglesia en una gran barriada. Su labor se ve multiplicada al ver la cantidad de feligreses que le acogen. En los años 60 tienen que aumentar multiplicando por tres la capacidad de la iglesia, se convierte entonces en parroquia. Pasa de ser un espacio para 100 personas a una iglesia para más de 500 personas», expone Basilio Moreno.

Y es que, según añade, «a nivel de barriada creó muchos encuentros de juventud, de personas creyentes. Hablar de Manuel Camacho significa hablar de alguien de respeto que merece el reconocimiento de una labor de trabajo por conseguir el bienestar de la barriada, no solo desde el punto de vista religioso sino social».

Por ello, muchos sevillanos se congregaron en la ya flamante plaza Manuel Camacho, porque «todos han sido beneficiados de su labor en algún sentido».«Se agradece que el Ayuntamiento escuche y atienda estas cuestiones solidarias, es importante cuando se hace algo consensuado con la ciudad, algo popularmente propuesto, y éste es el resultado, la gente acude y lo agradece», sostiene Moreno.

Todos quisieron rendir homenaje al párroco que revivió la barriada del Retiro Obrero, cuya memoria quedará ahora siempre presente en la barriada a la que se entregó «en cuerpo y alma».