Helicópteros, zeppelines, y globos aerostáticos. Papel de periódico, cola y tempera. El resto, es cuestión de dejarse llevar por la imaginación. Una mezcla de formas y materiales básicos que dan lugar a originales y artesanales globos de papel maché. Figuras únicas que cada martes y viernes por la mañana llenan de color un trocito de la Macarena.

Miguel Galván es el creador de estos exitosos juguetes decorativos. Taxista retirado, cada semana ubica su tenderete justo al kiosco de calentitos de la familia Alfonso, casi frente al arco de la Macarena. Los viandantes no pueden evitar detenerse frente a estas auténticas obras de arte. Amablemente departe con quienes se acercan interesados en conocer más de cerca sus creaciones. «Esto no se desinfla», recalca mientras muestra la rigidez del material expuesto. «Son graciosísimos. Enhorabuena por su trabajo. Esto sí que es el arte en la calle», exclama una joven.Vuelos de papel maché a los pies de la Macarena

Cada globo es exclusivo, no existen dos iguales. «Todos son diferentes, pero sin duda los que más éxito tienen son los del Sevilla FC y el Betis. Mínimo son cuatro horas de trabajo en cada uno de ellos», explica. Además, regala también un trozo de cuerda para que puedan colgarlo en la habitación o donde el cliente desee. «Me hacen encargos personalizados para cumpleaños, regalos, incluso desde otras provincias. Me han encargado uno para Barcelona», declara Galván. Siempre dando rienda suelta a su creatividad, ha fabricado también planetas con estos simples materiales. «Los hago muy resistentes, llevan muchas capas de papel maché para evitar que se rompan. De todas formas, yo doy garantía y si tienen cualquier problema, pueden traérmelo para repararlo», apunta.

Una terapia para combatir la soledad

Su pasión por estos trabajos manuales comenzó hace poco más de un año. Tras atravesar una mala racha dominada por la depresión, Miguel Galván remontó el vueVuelos de papel maché a los pies de la Macarenalo y encontró en sus globos una vía de escape. «Con esto ocupo mi tiempo, lleno mi espacio. Lo mejor es cuando la gente reconoce tu trabajo. Aprendí solo, viendo cómo se hacía. Gracias a ello salí adelante, recuperé las ganas de vivir y me siento realizado», confiesa.

A raíz de su éxito, el despegue ha ido in crescendo. Ha realizado exposiciones en el Centro Cívico Hogar San Fernando, en el albergue municipal, y tiene prevista una en el Centro Cívico Las Sirenas. Imparte talleres en la Macarena, tanto de globos de papel maché como de su otra gran devoción: el baile. Fue voluntario en la calle, ayuda a personas sin hogar y acude a institutos para dar charlas sobre ello a los más jóvenes. Con sus globos no se lucra, «cobro 4 ó 5 euros que me dan apenas para pagar los materiales». Atrás quedaron los malos tiempos y con esta afición, Galván ha dado color no sólo a sus globos, sino también a su vida.