El siglo XX supuso una «explosión» para la ciudad de Sevilla. El término explosión usado en su sentido más positivo. La capital hispalense se abrió al mundo, hubo un estallido de cultura, de turismo…Con la llegada de la Exposición Iberoamericana del 29, Sevilla vivió una época dorada y con ella los derribos de murallas y la expansión de la ciudad.

El siglo XX se define como el siglo que moderniza Sevilla, en ésta revolución no influyó sólo la la Expo del 29, sino que además la población crecía sin parar, había que adaptarse a los nuevos tiempos y a la llegada de los nuevos habitantes que emigraban hasta la capital.

Uno de los arrabales históricos de Sevilla como es el barrio de San Bernardo se encontraba situado en extramuros. Esta zona estaba aislada de la cuidad y pasó a integrarse en la misma tras el derribo de la muralla.

La segunda mitad del siglo XIX y principios del XX supone la mayor transformación de la historia de este barrio sevillano. San Bernardo se abre a Sevilla y se convierte en un espacio con un gran número de industrias, entre ellas la pirotecnia militar, la fábrica de cápsulas o el nuevo matadero. Se realizan númerosas obras para mejorar la zona como el cubrimiento del arroyo Tagarete, la construcción de los pasos elevados de San Bernardo y la creación de la Enramadilla para salvar la vía ferroviaria.

A mitad del siglo pasado, el barrio torero por excelencia se convirtió en una de las zonas más pobladas de Sevilla. El arrabal vivió en estos años su momento más álgido, superando en 60.000 el número de habitantes.

Este momento de esplendor tan sólo duró unas décadas, ya que de 60.000 vecinos que había en 1950 pasaron a 913 en el año 1986. Según cuentan, fueron muchas las causas que provocaron este declive. Esta barriada obrera de Sevilla vio como con el paso del tiempo sus viviendas se iban deteriorando, cada vez tenían peor aspecto y en los alrededores de la ciudad se construían en esa época casas con más prestaciones y con precios muy asequible, por lo que muchos vecinos decidieron emigrar a zonas como el Cerro del Águila o el Polígono de San Pablo.

El San Bernardo abierto a Sevilla, tal como hoy lo conocemos, no se parece en nada a aquel barrio castizo de inicios del siglo XX. Esta zona se ha convertido en un barrio «dormitorio», lleno de bonitos edificios, casas de lujo y oficinas. La historia de la ciudad ha azotado a San Bernardo de muchas maneras distintas, unas para bien y otras para mal, lo cierto es que actualmente y mucho tiempo después del derribo de la muralla es un barrio que se encuentra situado en unas de las mejores zonas de la ciudad.