La Basílica de la Milagrosa es el sueño inacabado del arquitecto Aníbal González. Nunca se sabrá que imagen dibujaría hoy día Nervión si este templo hubiese llegado a construirse. Los sevillanos han sido privados de presumir de otro gran monumento en la ciudad, otro atractivo turístico que seguro que no dejaría indiferentes a los propios ciudadanos y a forasteros.

El último trabajo de González quedó en agua de borrajas. Una gran expectación creó allá por el año 1928 el diseño de la Basílica de la Milagrosa. Una majestuosa obra que habría rivalizado en altura con la Giralda. Tal fue su importancia que la colocación de la primera piedra del templo fue bendecida por el cardenal Ilundai y contó con la presencia del rey Alfonso XIII.

El sitio elegido para levantar la pretenciosa creación del inventor de la Plaza de España fue la Huerta del Rey, frente a la también desaparecida plaza de toros La Monumental. Estos terrenos fueron cedidos por la marquesa de Tarifa a los jesuitas, un lugar donde estaba llamada a construirse la más grande y primera basílica de Sevilla.

basilica-milagrosa2Los documentos históricos dejan ver lo que pudo haber sido la avenida de la Buharia si finalmente se hubiese levantado la Basílica de la Milagrosa. En pleno corazón de Nervión se dibujaría una colosal iglesia de estilo neogótico de dimensiones extraordinarias. El templo estaba diseñado para tener una fachada de 45 metros de altura, flanqueada por dos torres de 100 metros de alto, un metro y medio más de altura que la Giralda. Precediendo a la basílica habría una gran plaza de 120 metros de diámetro. El interior ocuparía casi 10.000 metros cuadrados, lo que hace presagiar que esta obra se hubiese convertido en ejemplo de arquitectura religiosa a nivel mundial.

Pero hoy día tan sólo tenemos los perfiles de un sueño que despertó la muerte. Anibal Gonzalez moría el 31 de mayo de 1929 y con él desaparecía la que iba ser su gran herencia para Sevilla. Cuentan que los planos fueron relegados al olvido por falta de empuje o de financiación.

Aquellos restos olvidados, se abren actualmente a la ciudad en forma de restaurante. Con motivo del 75 aniversario, en mayo del año 2003, se construyó, con un riguroso respeto a la obra original, el restaurante La Basílica. El diseño mantiene intactos los elementos arquitectónicos ya existentes, como la planta en forma de cruz latina, característica de las iglesias góticas. La huella de la historia permanece de esta forma en la memoria de la ciudad.