Crónica de una muerte anunciada, la historia de La Monumental de San Bernardo bien podría compararse con la novela del escritor colombiano Gabriel García Márquez, salvando, sin lugar a equívocos, las distancias. Una aventura taurina sin igual que emprendió el torero de Gelves José Gómez Ortega (Joselito), en el año 1916 con el comienzo de la obra, viendo su sueño hecho realidad al finalizar la construcción en 1918.

Una plaza de toros construida en una barrio castizo y muy torero como fue San Bernardo. En la antigua avenida Monte Rey, actual avenida Eduardo Dato, Joselito dotó de una segunda plaza a Sevilla para el uso y disfrute de los aficionado, que no eran pocos en la época. «Desafió» a los maestrantes y construyó un coso con 10.000 localidades más que la Maestranza, en total 23.000 asientos, su ruedo medía 60 metros de diámetro y se caracterizaba por la comodidad de sus gradas.

Cuentan que el agudizado carácter humano y generoso de «El Gallo» le llevó a poner las entradas de las corridas a precios populares para beneficiar a la clase obrera, la mitad de lo que valían en la legendaria plaza de toros de la Maestranza. Otros, no creen en esta romántica afirmación y dicen que el precio era más asequible porque al tener más asientos podía permitirse abaratarlas.

Pero esta plaza sólo es un recuerdo para el sevillano, porque esta idílica historia entre el torero y la plaza tenía los días contados. Ya cuando la estaban edificando surgieron problemas en los cimientos, incluso se derrumbaron algunas gradas. Todo se reconstruyó y se inauguró el 6 de junio de 1918, día en el que Joselito,  Curro Posada y Diego Mazquiarán lidiaron toros de Juan Contreras por primera vez en La Monumental de San Bernardo. En el año 1920 el coso paso a manos de la misma empresa que gestionaba la Real Maestranza y las corridas de la Feria de Abril se festejaron en ambas plazas.

La vida de La Monumental y la de Joselito estuvieron ligadas hasta sus últimos días. A la muerte del torero, la plaza fue cerrada por orden del Gobierno Civil por sus problemas estructurales, no fue hasta 1930 cuando se produjo su total demolición.