Han pasado 84 años desde que se procediera al derribo de La Monumental de Sevilla. Aquel sueño hecho realidad de Joselito «El Gallo» se desvaneció en 1930, diez años después de la muerte de este torero que dotó a Sevilla de una segunda plaza de toros para el disfrute de los aficionados.

De aquella aventura taurina que emprendió el maestro de Gelves en el año 1916 apenas hay ya nada. Queda la proeza de un amante de la fiesta nacional que desafió a los maestrantes, dibujos de aquel San Bernardo castizo y relatos que detallan paso a paso la historia del coso más grande de la capital hispalense.

Sólo un resto de La Monumental de San Bernardo ha sobrevivido al paso del tiempo. Únicamente queda un vestigio que lleva a los más románticos a imaginar las faenas que se brindaron en las tardes de fiesta. Entre las calles Diego Angulo Íñiguez y Óscar Carvallo perdura una pequeña fachada en colores blanco y albero en la que estaba la puerta de cuadrillas.

Hasta hace unos años esta huella del antiguo ruedo del arrabal de San Bernardo pasaba por desapercibida para cualquier sevillano o visitante que andase por los aledaños de La Buhaira, nada recordaba que allí había estado una plaza que se pensó para que «el pueblo» disfrutara del toreo. Fue en septiembre de 2012 cuando se colocó un azulejo conmemorativo gracias a la iniciativa de Ignacio de Cossío y Domingo Delgado de la Cámara con motivo del centenario de la alternativa del célebre matador de toros.

En la placa reza: «Aquí estuvo La Monumental de Sevilla (1918-1921) impulsada por Joselito El Gallo, rey de los toreros. Septiembre de 2012, centenario de la alternativa de Joselito. Sus partidarios». Los gallistas han querido dejar este legado en memoria de esta figura del toreo.

Azulejo en memoria a Joselito «El Gallo»

Azulejo en memoria a Joselito «El Gallo»

En recuerdo a La Monumental de Sevilla

Justo detrás de la puerta de cuadrillas, que hoy día aguarda el último rastro de aquella plaza de toros, hay un restaurante llamado La Monumental en homenaje y recuerdo al que fuera el coso del arrabal de San Bernardo.

La importancia que tuvo para la historia de Sevilla dicho ruedo hizo que el nombre de La Monumental apareciera en el nomenclátor de las calles de la capital hispalense. Esta vía está situada en el barrio de Nervión, cercana a donde está la fachada que se conserva aún.

Imágenes del restaurante y la calle La Monumental

Imágenes del restaurante y la calle La Monumental