El aroma a café invade las cuatro paredes de Cap- Café. El olor que se percibe al pasar por la puerta de este negocio, situado en la calle Jiménez Aranda, esquina con Luis Montoto, invita a los viandantes a adentrase en el maravilloso y delicioso mundo de esta bebida procedente de países tropicales.

Tras el mostrador se encuentra un joven de 26 años aunque especialista cafetero, José Luis Ruiz. Él es el propietario de Cap-Café, una tienda dedicada exclusivamente a la venta de cápsulas para las cafeteras monodosis. Ruiz nunca pensó que su afición por el café le llevaría hasta el punto de montar un negocio. Por eso dedicó sus años de estudiante a su otra gran pasión, la comunicación. Estudió Comunicación Audiovisual en la Universidad de Sevilla, al finalizar realizó un máster y finalmente se fue a Francia con una beca Argo.

En junio de 2012 volvió a Sevilla con mucha ilusión y ganas de buscar trabajo, pero se dio de bruces con la realidad y tras meses de búsqueda activa de empleo «de los suyo», decidió que lo mejor era «montar algo por mi cuenta y no depender de nadie», relata. Tal como lo tuvo en la mente, lo puso en marcha y unos meses después veía la luz Cap-Café. «Montar un negocio es un riesgo, lo sé, pero todo lo que he invertido son mis ahorros, no he pedido préstamos, y he contado con la ayuda de mi familia y mi novia en todo momento, así es todo mucho más fácil», confiesa el propietario.

En las vitrinas de este acogedor negocio hay más de 80 variedades de bebidas que se pueden hacer en las cafeteras monodosis. «Especialidades que sólo se pueden encontrar en esta tienda en toda Sevilla», dice con orgullo el empresario. Pero no es ésta anterior la gran característica de Cap-Café, la singularidad que hace que cada día vaya a mejor la tienda es que Ruiz se encarga personalmente de atender al cliente, le aconseja, asesora y degustan los diferentes tipos de café hasta llegar a dar con el exacto para el comprador, porque como dice José Luis: «Hay un tipo de café para cada persona».

El joven emprendedor está contento con los buenos resultados que está teniendo el comercio. Pero a pesar de tener su propio negocio y estar ilusionado con él, José Luis no deja de lado su otra gran pasión, la comunicación. En sus ratos libres sigue formándose, leyendo y escribiendo. «Si un día algún medio llama a mi puerta aquí estaré dispuesto, pero no abandonaré esta tienda en la que toda la familia hemos puesto tanta ilusión», finaliza.