La cena de Nochebuena es una de las ocasiones más especiales del año, en la que las familias aprovechan para reunirse y degustar todo tipo de manjares.  A la hora de elegir el menú, los sevillanos varían muy poco. «Lo más normal es llevarse marisco y alguna carne como cordero, algo de caza o pavo», explica Manuela, dependienta en el mercado de abastos de Las Palmeritas, uno de los más frecuentados de la ciudad.

Mientras despacha a una clienta, comenta que los últimos días antes de las fiestas son más tranquilos, ya que los clientes «hacen el encargo y vienen a recogerlo el día antes, o incluso el mismo 24 por la mañana». La estrella de la mesa, el pavo, a 3,99 euros el kilo. Le siguen el cordero, a 12,40 e/kg  y el pollo relleno, que en este puesto venden a 2,99 euros el kilo. Aunque es cierto que, en época navideña, algunos productos suben de precio, la carne no es uno de ellos. «Dejamos los precios fijos, si los subimos la gente compra un pavo de 5 kilos en vez de uno de 8, y al final no nos sale a cuenta,» detalla Manuela.

El marisco, lo que más subemercado-navidad

Lo que sí sube es el marisco. Las gambas, que hace una semana se podían comprar a 8,40 euros, un día antes de Nochebuena es imposible encontrarlas por menos de 15 euros. Si subimos en calidad, los precios llegan hasta los 69 euros el kilo, cuando hace una semana costaba 52 euros.Los langostinos han pasado de 25 euros a 27 y las cigalas ya es imposible encontrarlas por 36 euros. Ya no se venden por menos de 48 euros. «La demanda es muy grande y el género más barato se vende muy pronto, así que los últimos días solo queda lo más caro, explica José.  Una afirmación que parece no desalentar a los clientes que integran la cola, cada vez más larga. «Vengo el día antes porque me gusta comprar los langostinos lo más frescos posible», dice Loli, que se lleva dos kilos. En total, 54 euros. «En casa somos 12 personas a cenar mañana, así que además de los langostinos, haré canapés y un pavo al horno».

Detrás de ella, en la cola, está Pedro. Protesta en voz baja, ya que tiene que esperar una larga cola en la pescadería cuando él ya tiene comprada la cena de Nochebuena. «Vine con mi mujer hace una semana a comprar las gambas y los mejillones, no entiendo cómo la gente espera hasta el último momento cuando saben que es todo más caro», confiesa. Lo que sí esta claro es que, aunque la rutina de compras varíe, los platos tradicionales no faltarán, otro año, en las mesas sevillanas.