«Los tiempos han cambiado mucho», es la  frase que puede resumir una larga conversación que hemos mantenido con Luis Pinto García, él tiene 65 años y desde muy joven ha regentado el quiosco situado en la calle Luis Montoto, junto a El Corte Inglés de Nervión.

Es complicado mantener una conversación con él porque hay un gran trasiego de clientes, pero sobre todo, de vecinos de la zona que se acercan a comprar el periódico y lo saludan con mucha alegría puesto que ya no es habitual ver a Luis entre estas cuatro paredes. Hace un tiempo que se ha jubilado pero durante 50 años ha estado a pie de calle tratando con uno y con otros y se ha ganado el cariño del barrio.

Por sus manos han pasado muchas ediciones de TBO, de novelas de Marcial Lafuente Estefanía o ejemplares de Roberto Alcázar y Pedrín, todas colecciones muy antiguas. No quiere dejar pasar la ocasión y vuelve a reiterar el asombro que le produce  el cambio de las cosas y añade que, «es que ya no usamos ni la misma moneda, recuerdo que estos libros los vendía a 25 céntimos de los de antes». Estar junto a él es hacer un recorrido a la historia de España. Recuerda desde la Transición Española o la Expo 92, hasta las victorias de la Selección Española en mundiales y eurocopas, todas noticias de portada. Pero este veterano vendedor reconoce que los periódicos más vendido en toda la historia fueron los de la detención del Lute y el Golpe de Estado.

La huella del pasado está en un surco en la acera donde se encontraba situado el antiguo puesto de Luis. Medio centenar de años han pasado desde entonces y él, además de vivir el día a día de Sevilla y España, ha experimentado la evolución urbanística de la zona. «Era precioso mirar hacía una lado y ver la fábrica de cerveza y al otro la Giralda, estaba y estoy en un lugar privilegiado». Un barrio que ha cambiado mucho. Él lleva trabajando en Nervión desde que tenía trece años y la imagen de aquel centro de industrias que recuerda, de la fábrica de chocolate o de la de latas, ya no queda ni rastro. Pero Luis sigue a pesar del paso del tiempo ayudando en todo lo que puede a sus hijos que son los nuevos dueños del puesto.

«Me intentaron meter en la cárcel»
Se define como una persona muy liberal, e incluso un poco rebelde, de hecho esto le ha traído algún que otro problema.  «Hace muchos años secuestraron una publicación y vino un inspector a llevarse los ejemplares, yo me negué en rotundo y por lo tanto las publicaciones y yo acabamos en la antigua comisaria de la plaza de la Gavidia». Según cuenta, el inspector lo llevó a la Policía porque él no quiso retirar la publicación. Por casualidades de la vida, Luis se encontró allí con un viejo amigo del Cuerpo y le dejó salir,  por suerte todo acabó en un susto.

«He dedicado toda mi vida a este caseta, por eso yo siempre digo que tiene su parte romántica, la he visitado todos los días, días de fiesta y de guardar, no he fallado en esta relación nunca». Son muchas las horas que Pinto ha pasado aquí, pero reconoce que todo el trabajo ha dado sus frutos y que ha disfrutado de muchas épocas de bonanza. Gracias a su «segunda pareja» ha viajado por toda Europa y ahora disfruta todos los veranos en su precioso apartamento en la playa. «Estoy más feliz que un rucho», ahora vivo mi jubilación con su mujer, de la que dice que le tocó la lotería el día que se casó con ella.