Si el limón es amargo échale azúcar. Con este titular bien podría parecer que vamos a hablar de recetas culinarias o de remedios caseros, pero nada tiene que ver con la cocina. Es una manera de trasladar la postura que tienen ante la situación económica muchos de los comerciantes de Marqués de Pickman que buscan incesantemente soluciones para el «agrio» panorama comercial.

Crisis, paro, desahucios, corrupción, caída de las ventas, son palabras que atormentan en el día a día a millones de españoles. Cada vez que ponemos la televisión o leemos una noticia nos encontramos con mensajes negativos. Es complicado afrontar con ilusión cada jornada con en estos problemas que nos abordan cada mañana. Por eso, Manuel Dorado, presidente de la asociación de comerciantes de la calle Marqués de Pickman de Nervión, ha querido mandar un mensaje de esperanza. No tiene datos estadísticos de las ventas que se están produciendo en estas fechas y si las tuviera seguramente tampoco nos las habría dado, porque son malas, muy malas, pero así llevan siendo según nos cuenta el presidente, desde hace cuatro años y como dice: «No es cuestión de seguir sumergiéndonos en el pesimismo sino de ir hacía adelante con una mirada positiva».

Es inevitable que cuente que cada vez cierran más negocio, que los comercios asiáticos inundan las calles, que hay que ajustar los precios para adaptarse a los tiempos, que los centros comerciales les dejan en un segundo plano, esa es la realidad pero él insiste que hay que buscar el ideal con trabajo y esfuerzo. «Queremos tener calidad de vida, pero para tenerla hay que producirla». Manuel se pregunta qué es calidad de vida para muchos, ¿trabajar poco y ganar grandes sueldos? Reconoce que este tema le preocupa realmente porque lo ve como una utopía en el momento que estamos viviendo.

Él es dueño de una zapatería, la heredó de su madre, de la que dice que echaba catorce horas diarias al negocio, Manuel tomó el testigo y ha visto pasar antes sus ojos épocas doradas, de muchas ventas y proliferación de la tienda, pero ahora la cosa ha cambiado y no por eso se ha rendido. Tanto él como los miembros de la asociación se están reinventando, quieren brindar a los clientes buenas ofertas, comodidades y buen servicio. «Lo hacemos para que la cadena funcione, sino consumimos no se vende y así nos metemos en una espiral de la que no podemos salir».

Manuel Dorado apuesta por nuevas fórmulas, dice que, «hay que regenerarse» y apostar por el espíritu emprendedor. Así se lo hace llegar a sus compañeros de negocio, a sus hijos y hoy ha querido hacerlo a través de este medio.