Hay nombres que por sí solos definen cosas, situaciones, personalidades o sentimientos, es el caso del bar Hermanos Costaleros que define una devoción. Alonso Rodríguez, el dueño, se presenta como «sevillano y costalero por la gracia de Dios». No hay que explicar mucho más para saber de dónde viene el nombre de su negocio. Un negocio que vive la Semana Santa intensamente durante todo el año y especialmente desde el primer día de Cuaresma y hasta el Domingo de Resurrección.

A Alonso la pasión de sacar pasos en Semana Santa le viene de lejos, de abuelos a hijos y de hijos a nietos, una familia que generación tras generación han ido demostrando el amor que siente por las diferentes hermandades de la capital hispalense y por la de los pueblos de la provincia. Año tras año, ha sacado La Paz, El Museo, el Cristo de la Sangre, La Lanzada, La Esperanza de Triana o la Virgen de las Angustias. Nada más y nada menos que desde los 13 años siendo costalero, «cuando todavía no estaba estipulado que los costaleros debían ser mayores de 18 años», ha comentado con orgullo, y añade entre risas, «mi mujer y mi madre dicen siempre que puedo estar cansado para cualquier cosa menos para los ensayos».

Las puertas de Hermanos Costaleros, en la calle Alejandro Collantes, siempre están abiertas para los cofrades. Es un punto de reunión para todos ellos «aquí se hacen las reuniones de junta de gobierno, de capataces, comidas de la Hermandad de la Sed, por cercanía, estamos abiertos siempre a cualquier tiempo de celebración relacionada con nuestra semana más grande». Alonso no cabe en sí de gozo porque, además este año, va a celebrar en esta casa el almuerzo de la Pascua.

El almuerzo de la Pascua
Tras 20 años al frente del bar, Alonso va a organizar el almuerzo de la Pascua. Cuenta que ésta es una tradición muy arraigada que él nunca había festejado porque no se lo habían pedido. «Estoy muy orgulloso porque varias comunidades cristianas me han elegido para servirles este clásico almuerzo».

Tras una jornada de oración, desde la noche del Sábado Santo hasta las seis de la mañana del Domingo de Resurrección, estas comunidades acudirán al restaurante de Alonso para celebrar un almuerzo. La curiosidad es que a la hora del desayuno degustarán platos típicos del mediodía. «He citado a todos mis empleados a las 4:45 de la madrugada para preparar el festín». No faltará la chachina, tampoco el frito variado y, por supuesto, se servirá «un caldo bien calentito». Alonso espera este día como agua de mayo, nada le puede hacer más feliz que participar en esta fiesta en el día que resucita Jesús.