«Prohibido el paso a todo aquel que no lleve una máscara puesta». Los vecinos de la Huerta de Santa Teresa, en el barrio de Nervión, bien podrían haber sido los protagonistas del famoso videoclip Thriller de Michael Jackson. En la noche del 31 de octubre, el Parque Sinaí se convirtió en una auténtico cementerio lleno de vampiros, brujas y fantasmas.

La comunidad ha estado trabajando desde el pasado 28 de octubre para que todo fuera de «miedo» en la noche más terrorífica del año. A las 19 horas todo estaba preparado para que niños y familiares se acercaran al parque, que en la noche que precede al día de todos los santos, se convirtó en un cementerio abarrotado de niños «muertos» de risa por todo lo que había allí organizado.

«Somos concientes que esta fiesta es muy norteamericana pero es la excusa perfecta para reunir a los vecinos del barrio y pasar un rato agradable con los más pequeños», así lo describe Isabel Delgado, vecina y madre del colegio La Borbolla. Con esta excusa surgió la idea hace cuatro años de organizar esta fiesta que cada edición tiene más adeptos y detalles en cuanto a la decoración se refiere.

Este año, comparado con otros, el esfuerzo ha sido menor ya que ha coincidido con la Velá de la Huerta de Santa Teresa y las instalaciones que estaban preparadas para esta celebración han sido cedidas por los miembros de la asociación de vecinos.

Un barrio donde todos colaboran

Los pequeños vampiros al anochecer salieron de sus tumbas para colaborar en la fiesta y hacer las veces de camareros, sirviendo platos y recogiendo la basura. « Es imporatnte que todos participemos en la organización sino sería imposible que esta fiesta saliera adelante», comenta José María Fernández Martín, vecino de la zona. Asimismo, los días previos se ha recogido dinero en el parque para los pequeños detalles decorativos. La Asociación de Vecinos Huerta de Santa Teresa también ha aportado su granito de arena con 50 euros para todo lo necesario. Incluso,  el centro de mayores Adorea ha prestado los puntos de luz de su edificio para que no faltara realismo en la zona del cementerio, de donde salía la clásica neblina de la tumbas.

Por su parte, el Distrito de Nervión prestó el parque a los vecinos, que en la noche de ayer fue el que más tarde cerró de Sevilla. A la media noche todas estas pequeñas criaturas fantasmagóricas volvían a sus «tumbas».