Dejaron de ser niños atraídos por la fiebre del ladrillo. En sus mentes ya no estaba ser el primero de la promoción en aquellas aulas que les procurarían para el día de mañana una valiosa formación, porque, de repente, el día de mañana había llegado. Creían haber encontrado en la construcción El Dorado. Una fuente de ingresos que se antojaba inagotable. En pocos años, consiguieron todo aquello que los que continuaban bajo las enseñanzas del profesor tardarían lustros en poseer: coche, independencia, viajes… Pero la burbuja estalló. Y como naipes que caen de esos castillos imposibles, fueron renunciando a lo logrado en tan corto plazo.

Sin embargo, no sólo estos jóvenes transformados de improviso en adultos se vieron perjudicados por la caída del mercado inmobiliario y la posterior crisis financiera. Pintores, alicatadores, albañiles y fontaneros, entre otros, con décadas de experiencia sobre sus hombros, observaron casi de un día para otro como sus negocios se torcían, llegando a fin de mes ni con una décima parte de lo que habían recaudado en esos tiempos de bonanza. «¿Y con 45 o 50 años quién va querer contratarnos?», se lamentan. Unos y otros se reúnen a diario en la conocida «Plaza de la U» de San Jerónimo. Tampoco faltan a su cita en la Oficina de Empleo o en la Unidad de Trabajo Social (UTS) que, a juicio de los vecinos, esta última «no funciona bien porque no se preocupan lo suficiente por atender las necesidades de los que acuden desesperados».

Ángel Vallano, presidente de la asociación de vecinos El Empalme, asegura que el barrio necesita una fuerte inversión en lo que a infraestructuras se refiere, sin embargo «el 70 por ciento de nuestros jóvenes está en el paro, por lo que, antes de arreglar las aceras que les den trabajo». Por esto, Vallano apunta a la necesidad de que, por parte del Ayuntamiento sevillano, se pongan en marcha talleres ocupacionales, cursos que, una vez concluidos, «aseguren el ingreso de estos chicos en el mercado laboral o, al menos, que tengan una alta probabilidad de encontrar trabajo».

Como medida para paliar el desempleo, desde El Empalme proponen que los trabajos que se deben llevar a cabo para adecentar y reformar el barrio (arreglo de aceras y plazas, trabajos de jardinería y de rehabilitación de las viviendas del antiguo Patronato) sean realizados por los propios vecinos de San Jerónimo. «Aquí tenemos mucha y muy buena mano de obra. De esta forma se ayudaría a que pusieran al día sus facturas y a vivir un poco mejor de lo que lo hacen», afirman.

En este sentido, los números que maneja esta asociación no son nada halagüeños. Según éstos, ante el corte de suministros por impago de los recibos, un alto porcentaje de vecinos obtiene de manera ilícita luz y agua;entre 30 y 40 familias viven en riesgo de exclusión social y, durante 2015, se tramitaron diez órdenes de desahucio (a lo que habría que añadir otras dos resoluciones en lo que llevamos de 2016). «Tenemos vecinos que viven en caravanas sin luz ni agua, y una veintena de familias comiendo gracias a la solidaridad vecinal», cuenta Ángel Vallano.

El mercado de abastos es otra de las prioridades del barrio que, según el presidente de la asociación, su reactivación ayudaría a reflotar la economía en San Jerónimo. «De ocho puestos que hay disponibles sólo dos están ocupados. Y los locales exteriores, todos de titularidad municipal, la mayoría se encuentran vacíos». Vallano ve en estos espacios una oportunidad para que jóvenes del barrio emprendan nuevos negocios. Asimismo, reprocha al grupo socialista que no se haya realizado la rehabilitación que propusieron en 2014 y que fue aprobada por la junta municipal del Distrito Norte para poner fin a las inundaciones y desprendimientos que se producen cuando llueve, además de dar un impulso al comercio.

El 7 de junio de 2014, ABC recogía en sus páginas declaraciones de Espadas al respecto: «La recuperación de la actividad comercial en esta zona debe ser una prioridad en un barrio con unos índices de desempleo insostenibles y, sin embargo, los comerciantes y los vecinos llevan tres años sin respuesta alguna por parte del gobierno del PP». Casi un año después, y con el bastón de alcalde en sus manos, son los vecinos de San Jerónimo los que recuerdan al dirigente del PSOE que cumpla sus promesas. «Creen que somos su feudo, y que por el hecho de serlo, una vez pasadas las elecciones, no tienen que echar cuenta a los problemas del barrio», critica Vallano.

Viejo y abandonado

Las infraestructuras de San Jerónimo, tal y como afirman los que allí viven, están viejas y abandonadas. En un barrio de casi 17.000 habitantes, tan sólo cuentan con una zona deportiva  junto al cementerio de San Fernando, perteneciente al IMD, cerrada actualmente por falta de inversiones. No obstante, cuando sí prestaba servicio era, según cuentan, insuficiente para la demanda que existe en San Jerónimo.

Por este motivo, consideran que la explanada que existe en la calle Pintarroja, de unos 6.000 metros cuadrados, propiedad del Consistorio hispalense, debería convertirse en el nuevo centro deportivo del barrio, con pistas de fútbol, tenis y pádel.

El otro gran espacio disponible para tal efecto es la antigua estación de Renfe de San Jerónimo, una reclamación histórica del barrio. El 4 de octubre de 2015, este periódico anunciaba la conversión de las naves en un centro de experimentación cultural con financiación de los fondos europeos. Sin embargo, los vecinos creen que es más urgente convertir este edificio en un centro para emprendedores, donde los desempleados de la zona norte de Sevilla puedan realizar talleres y donde se puedan dar facilidades para iniciar nuevos negocios, petición a la que también se une la asociación de vecinos Estrella andaluza de la Bachillera. Igualmente, opinan que en estos terrenos habría lugar para que niños y mayores puedan hacer deporte.

En cuanto al estado del mobiliario, es la «Plaza de la U», sita en la calle Mejillón, o la de la calle Rodaballo las que en peor estado se conservan. «Hay zonas que hundidas y otras levantadas a causa de los árboles. Hay losetas rotas o sueltas. La imagen que dan de descuido es patente». Asimismo, lanzan una llamada de atención a la limpieza  y a la poda de los árboles, «necesario para dar una imagen más limpia del barrio».

Por último, alertan de la situación en la que se encuentra el centro de salud de San Jerónimo, el cual carece de escaleras ante posibles incendios. «Tiene tres plantas y ninguna salida de emergencia. Si se produce un fuego, sólo hay dos opciones: quemarse o salir por la ventana». Por lo que piden se reconsidere la petición de ubicar unas escaleras.