Soléa. Fandango. Martinete. Petenera. Un breve paseo por el animado Polígono de San Pablo da suficientes indicios, si se transita atento a los rótulos de sus calles, de que se uno se encuentra en un lugar que rezuma arte. De que esta zona de Sevilla respira el flamenco, que Camarón llevó por bandera, por todas las aristas de su serpenteante fisonomía.

Tras el controvertido y forzoso exilio de la Cava de Triana, a causa de las necesidades urbanísticas municipales en los años 60, el histórico pueblo gitano que allí habitaba pasó a residir en zonas de reciente creación de Sevilla como el Polígono de San Pablo. Inevitablemente, el foco artístico también pasó a impregnar esa nueva área, en la que llegaron a residir Carmen y Lole Montoya o el polifacético Raimundo Amador.

Y como el arte atrae al arte, el barrio tuvo como invitado de excepción al mismo Camarón de la Isla. La cantaora Remedios Amaya, que se crio en esta parte de Sevilla, recuerda ver aparecer «al Dios del cante» en una plazuela de San Pablo donde multitud de «gitanitos y gitanitas» se divertían por un bautizo. El de San Fernando, que ya era todo un ídolo, se arrancó con su «Detrás del tuyo se va» y con un sentido fandango, para deleite de los asistentes que «se rompieron las camisas y bebieron vino blanco, mientras todos le cantaban y bailaban» en lo que fue un día para recordar.

No obstante, su presencia en San Pablo no fue cosa excepcional, pues José Monge acudía al barrio casi tantas veces como los compromisos o el asueto le acercaban a Sevilla, aún cuando ya era toda una figura.

Como explica el periodista de ABC, y especializado en flamenco, Alberto García Reyes, «todos los grandes sienten esa necesidad de estar en contacto directo con el arte, de seguir escuchando nuevas voces, de compartir el sentimiento con otros cantaores. Es lo que precisamente venía a buscar al Polígono».

Una de las épocas en las que hubo una mayor conexión entre el artista y el barrio se produjo durante la grabación de su revolucionario álbum «La leyenda del tiempo». El disco se ejecutó en el estudio de grabación de su productor, Ricardo Pachón, en la cercana localidad aljarafeña de Umbrete.

Tras las jornadas de trabajo era común verle en el barrio de La Pañoleta junto con una buena representación de San Pablo, como eran los hermanos Rafael y Raimundo Amador, que por aquel entonces ni siquiera habían constituido el grupo Pata Negra o el bailaor y palmero Rafael,«El Eléctrico», además de Paco de Lucía, Kiko Veneno, «el Bobote», su gran amigo Curro Romero y el anfitrión, Juan «El Camas».

Soleá. Fandango. Martinete. Petenera. Palos del flamenco que Camarón seguramente cantó, en reuniones de auténtica solera, no muy lejos de esos lugares que, en el Polígono de San Pablo, llevan sus nombres.