El Festival de Cine Europeo de Sevilla se encuentra en pleno desarrollo de su undécima edición, con la que vuelve a dar a conocer, y servir «de homenaje» a las cinematografías del viejo continente, incluyendo producciones españolas y, en especial, andaluzas.

Algo así ocurre, cada día del año, en el Polígono de San Pablo, en el que un conjunto de rótulos callejeros recuerdan a una docena de figuras de los inicios del séptimo arte patrio.

Actores, directores, guionistas, productores, directores de doblaje, documentalistas… dan nombre a ciertas calles de los barrios D y E, o lo que es lo mismo, la zona comprendida entre Kansas City, Tesalónica, Damasco, Antioquía, Villas de Cuba y Macedonia.

Onírico fotograma de Aguaespejo granadino, de Val del Omar

Onírico fotograma de Aguaespejo granadino, de Val del Omar

De todos, la figura más compleja e interesante puede ser la del granadino José Val del Omar, por su condición de realizador a la par que inventor.

Su obra no es demasiado extensa, de hecho se puede resumir en su «Tríptico elemental de España», pero sorprende por su propuesta vanguardista, a pesar de haber sido producidas entre los 50 y los 80.

En esa senda también se encuentra el gaditano Gabriel Blanco, llamativo por su doble condición de arquitecto y cineasta, que encontró también una vía de expresión en el dibujo animado.

Paisano de nacimiento, y muy «cercano» en el plano de San Pablo, «se encuentra» Antonio Momplet, realizador y guionista que tuvo una importante carrera en España, concretamente en Barcelona, pero también en puntos de América como México o Argentina. Su ópera prima fue una arriesgada película ambientada en la Primera Guerra Mundial, que tuvo por título «Hombres contra hombres».

Y de nuevo, otro gaditano. Si bien el afamado escritor Miguel Mihura no cuenta con una vía «propia» en Sevilla, su hermano Jerónimo da nombre a una pequeña calle que conecta con la de Pedro Romero. No faltan los motivos: fue director de cine y de doblaje, crítico especializado y redactor del No-Do.

Francisco Elías Riquelme, autor del primer film sonoro en España

Francisco Elías Riquelme, autor del primer film sonoro en España

La lista de vías continúa con la de Francisco Elías Riquelme, indispensable por haberse encargado de la dirección del primer filme sonoro en España, «El Misterio de la Puerta del Sol». El perfil del onubense se completa con una notable destreza para la producción, y por haber sido el responsable de cinematografía en la Generalitat durante el conflicto bélico español.

El Polígono recuerda la etapa muda en la calle Eduardo García Maroto, al ser este cineasta el responsable de una docena de títulos en este campo, y de más de treinta en la época sonora, donde demostró su versatilidad como montador, director, y director de producción.

Otro profesional de lo más completo, y que también se encuentra en San Pablo, es José López Rubio, que alternó su labor como guionista y director de cine con su otra «pasión»: el teatro. Así, no solo fue dramaturgo sino que además ejerció como académico e historiador. Y humorista.

También fue cómico Tono, sobrenombre de Antonio Lara de Gavilán, que en las calles del barrio aparece como Antonio de Lara. El jiennense fue un prolífico actor de teatro y cine, además de escritor de novelas y revistas en las que no faltaba el ingrediente humorístico e inteligente, a menudo junto al citado Miguel Mihura.

En un barrio en el que priman nombres relacionados con las artes y con el mundo del toro, no podría faltar José Hernández Gan, más conocido como Pepe Gan, que destacó por producir películas de corte folklórico y, sobre todo, por sus documentales taurinos. Es el cierre perfecto a este grupo de profesionales masculinos.

Cuatro actrices, cuatro etapas

Retrato de Mery Martín

Retrato de Mery Martín

Sin embargo, un honesto homenaje al cine no podría dejar fuera a la mujer. Por ello, el nomenclátor de San Pablo reúne en el barrio «D», y a escasos metros de separación, a cuatro actrices, símbolos de cuatro etapas cinematográficas diferentes.

Por un lado a Elisa Ruiz Romero, «La Romerito», una de las figuras fundamentales del cine mudo español.

La actriz sevillana inició su trayectoria en 1919, volcándose en producciones «folklóricas», imperantes en la época, como «La verbena de la Paloma», «La medalla del torero» o «Currito de la Cruz».

Aunque una placa atestigua su nacimiento en la calle Pureza, Sevilla homenajea a Antoñita Colomé en San Pablo, detalle que la actriz y cantante pudo disfrutar en vida. La que fuera primera actriz en los años 30 falleció en 2005, a los 93 años.

Paseando por el barrio «D» uno también puede encontrarse con la calle Mery Martín, que recuerda a una de las «mujeres fatales» del cine español clásico.

Soledad Miranda en «She killed in ecstasy»

Soledad Miranda en «She killed in ecstasy»

La bellísima marbellí, de ascendencia sueca, llevó a cabo una filmografía de 80 películas, a caballo entre España e Italia, y con títulos tan controvertidos como «Divorcio a la andaluza», «L’ultimo amante» o «Huevos de oro», su última cinta.

El terror sensual de Jess Franco tuvo su musa en la sevillana Soledad Miranda, que además probó con el spaguetti western y el peplum, hasta superar la treintena de filmes.

Murió en un accidente de tráfico a los 27 años, pero «vive» eternamente, como el resto de integrantes de esta lista, entre las calles de San Pablo.