Costillares, Bombita, Chicuelo… Durante estos días en que el albero es perfecta pátina para los sufridos zapatos de los feriantes acérrimos, hablar de esos nombres propios es dar concretas coordenadas, las que permiten al sevillano moverse por el Real. Sin embargo, esos matadores continúan «toreando» el resto del año. Aunque lejos de la ciudad efímera.

El Polígono de San Pablo es su «ruedo», donde comparten «cartel» con otros nombres que, en cambio, se encuentran ausentes en el nomenclátor del Ferial. Así viene ocurriendo desde que, en 2003, se decidiera incluir nombres de toreros en el callejero de un distrito en el que ya de por si se dan cita numerosos términos relacionados con las artes, como obras imprescindibles del pintor Velázquez, figuras del cine español o un repaso por los palos del flamenco.

Sitúense por la zona de la avenida de Kansas City, en el tramo que recoge la calle Tesalónica y que terminan por circundar las calles Damasco y Antioquía. Allí podrá encontrar la calle Pepe Hillo, que también hace doblete en Los Remedios, como las tres que encabezan esta publicación y como también sucede con (Antonio) Bienvenida, (Juan) Belmonte, Joselito (El Gallo), (Ignacio) Sánchez Mejías, (Rafael) El GalloEspartero.

Otras figuras del toreo

Transitando por el Polígono se llega a la plaza de Paquiro, dedicada al torero nacido en Chiclana de la Frontera y que fue figura clave de la primera mitad del siglo XIX. No muy lejos de dicha plaza se encuentra la calle «El Chiclanero», nombre del que fuera parte de la cuadrilla de Paquiro, y de quien precisamente recibió la alternativa. A diferencia del primero, que murió por una letal cornada, «El Chiclanero» lo hizo por una persistente enfermedad.

Paquiro, que se formó en la Escuela de Tauromaquia de Sevilla, fue discípulo de Pedro Romero, que también tiene su calle en la zona, precisamente una de las vías principales, que atraviesa todo el barrio en diagonal. Se reconoce así la importancia de este rondeño, matador clave del siglo XVIII, gran rival del citado Pepe Hillo, y que también fue maestro de Curro Cúchares, otro torero de los que figuran en el Polígono. Tampoco falta Cayetano Ordóñez, apodado «Niño de la Palma» por el nombre de la zapatería que regentaba su padre en su, también, Ronda natal.

«Guerrita» con el resto de su cuadrilla

«Guerrita» con el resto de su cuadrilla

Al cordobés Rafael Guerra «Guerrita», a quien muchos consideraron como «el segundo califa del toreo», también se le recuerda en este concreto nomenclátor. Y al «Machaquito», sobrenombre de Rafael González Madrid, que a la sazón también era de Córdoba, y otro de «los califas».

Rival de Guerrita, pero «vecino» en el Polígono, era y es Rafael Molina «Lagartijo», que a su vez mantuvo una sonada rivalidad con «Frascuelo». De esa época también conviene recordar a Luis Mazzantini «Don Luis», y a José Sánchez del Campo, «Cara Ancha», otros de los que rotulan calles en el barrio.

También figuran en el callejero leyendas como Arruza, nacido en México; Granero, natural de Valencia; «Relampaguito», matador almeriense; el rejoneador Antonio Cañero; el novillero granadino «Atarfeño», que murió con sólo 25 años o «El Litri», iniciador de una importante y famosa saga.

Matadores de Sevilla también lucen en San Pablo, como es el caso de Antonio Montes, precursor del toreo de Belmonte, o el caso de Valerito, o de Antonio Fuentes, Curro Posada, Antonio Sánchez «El Tato», Pedro Ramírez «Torerito de Triana», Enrique Vargas «Minuto» o el torero natural de Alcalá del Río, Antonio Reverte.

En el corazón del barrio se encuentra, por último, la calle Manolete, recordando así a esta figura fundamental del toreo de la década de los 40. Completísimo cartel, el que se ofrece a diario en el barrio de San Pablo. Sol y Sombra de Sevilla.