Hace justo un mes se proclamaba campeón de España de halterofilia. Hoy, el deportista sevillano Josué Brachi hace balance de todo lo que le ha llevado a ser el número uno nacional, y pone las miras en sus próximas metas: un campeonato mundial que tiene la llave de su presencia en los Juegos Olímpicos de 2016.

Acaba de llegar de sus breves vacaciones. Una desconexión necesaria para un deportista que entrena cada mañana, de lunes a sábado, y en sesiones vespertinas tres días a la semana. «Cuando estás varios días fuera es cuando eres consciente de que necesitas tu deporte. Estaba contando los días para volver», comenta entre risas, dejando claro que la halterofilia es su vida, pese a que llegó a ella por casualidad. Y por familia.

«Como todos los niños, lo intenté con el fútbol. Pero era malísimo. Mi padre, Juan Carlos Brachi, que también fue campeón de peso en su época, me sugirió que probase, aunque yo no estaba muy convencido». Así, a los 13 años, empezó su relación con las cargas.

Ocho años después, es capaz de alzar hasta 140 kg, una desorbitada y meritoria cifra con la que batió el récord en la modalidad de dos movimientos. En el primero de los ejercicios («arrancada», en el argot), levantó 113 kg por encima de su cabeza, y desde el suelo, en tan solo un movimiento. Ambas actuaciones le sirvieron para alzarse con el número uno de España en su categoría.

El entrenamiento de siempre

Sin embargo, ser campeón no le ha hecho perder el norte. Ni las raíces. Continúa entrenando en su gimnasio de siempre, en el Palacio de Deportes. Unas instalaciones sin grandes lujos pero siempre a su disposición, ya sea fin de semana, festivos o días señalados en el año. Y en «su barrio».

«Aunque nací en Torreblanca, y vivo en Sevilla Este, me he criado en el Polígono de San Pablo. De hecho, es aquí donde paso la mayor parte de horas del día». Entre el centro deportivo y su refugio. La casa de su abuela, la que le prepara la dieta «que le pone fuerte»: platos variados y de toda la vida.

Del mismo modo, continúa con sus entrenadores de confianza, Manuel Bermejo y Rosario Muñoz, a quienes Brachi define como la razón de su éxito. «La psicología del entrenador es todo. Es quien te inculca la mentalidad de superación y la estrategia necesaria en este deporte».

El campeón Josué Brachi, en el punto álgido del movimiento / Hookgrip

El campeón Josué Brachi, en el punto álgido del movimiento / Hookgrip

En sus planes no entra abandonar Sevilla, a pesar de que no es una ciudad especialmente versada en la halterofilia. No hay mucha gente que la practique, ni muchos clubes donde hacerlo.

Porque cualquier gimnasio no sirve. Este deporte precisa unas tarimas amplias sobre las que trabajar. Aunque lo fundamental son los discos, que deben estar homologados para asegurar que pesan lo que dicen pesar. Una variación de gramos podría ser fatal en competición.

Cualidades de campeón

Ante el grado de concentración y responsabilidad que se requiere, el campeón no duda a la hora de situar la vocación como cualidad clave en un haltera. «Para mi no es un sacrificio, porque estoy haciendo lo que quiero, pero esto es muy estricto, y eso hay que tenerlo muy claro. Imagino que como para ser alguien en cualquier trabajo».

Es su filosofía en el deporte y en la vida, reconociendo que es muy competitivo «porque hay que aspirar a más, y mejor. Mientras tu estás de cañas hay alguien que está preparándose para ser el mejor».

Eso no significa que no se relaje. De hecho es su secreto. «Hay que descansar proporcionalmente a lo que has entrenado, porque en ese tiempo es cuando crece el músculo. Yo duermo casi doce horas, porque si no no hay manera estar al máximo».

Trabajo duro y descanso reparador frente a los «atajos» que algunos deportistas emplean, y que le ponen realmente serio. «Aquel que se dopa en competición me parece deplorable. Un juego sucio horroroso y absurdo, pues a la larga crea problemas en el riñón, los músculos, los pulmones…», explica. «Aunque este deporte tiene muy mala fama y no siempre es así. Mírame a mí, que peso 56 kg y mido 1’56 metros», remata divertido.

Si bien entiende que formar parte de un centro de élite te prepara al 100%, por la atención médica, fisioterapéutica y nutricional, «sentirte a gusto puede cundir mucho más que entrenar con los últimos equipamientos. Yo soy muy familiar, y en los centros de Alto Rendimiento te falta ese contacto con los tuyos. Además, estoy muy contento con el apoyo que me ha brindado Sevilla».

Y es que Brachi no solo pertenece al programa «Deportistas con talento», sino que, además, el pasado mes de mayo recibió, junto a la regatista Blanca Manchón, el Premio al Deportista del año 2013.

«Cuando me nombraron pensé que se habían equivocado. Aquí hay mucha gente muy buena, así que es todo un honor», comenta humilde.

El galardón le llegó antes de ser Campeón de España, y quién sabe si deportista olímpico. En noviembre compite a nivel internacional absoluto (mayores de 21 años) en un año preolímpico, lo que podría suponerle una de las 8 plazas nominativas para los Juegos de Río 2016, su objetivo final.

Allí estarán los mejores de los mejores. Lo sabe. Pero como habrán podido comprobar, lo suyo no son los límites.