La Sevilla deportiva vuelve a estar de enhorabuena. Tras levantar 256 kilogramos en el total olímpico, Josué Brachi se proclamó ayer Campeón de Europa de Halterofilia en la modalidad sub-23, dentro de la categoría de hasta 56 kgs, en un certamen celebrado en Limassol.

El haltera consiguió además el oro en la «arrancada», la primera de las dos pruebas, con 117 kgs en la carga, y quedó segundo en el ejercicio de dos tiempos, haciendo lo propio con 139 kgs de peso.

De esta forma, y teniendo en cuenta los totales, su participación superó a la del armenio Smbat Margaryan, con 252, y la del búlgaro Asen Muradov, con 251.

El título viene a completar un año de éxitos para Brachi, que a su vez alcanzó el título de Campeón de España el pasado mes de junio. Unas marcas que ahora él mismo ha pulverizado con su actuación en la ciudad chipriota, así como las de su último mundial, donde «cargó» 9 kilos menos.

«El dolor es momentáneo. La gloria es eterna». Esa es la máxima de un joven deportista que entrena cada mañana, de lunes a sábado, y en sesiones vespertinas tres días a la semana.

La fuerza de las raíces

A sus 21 años, tiene tan claras las metas a las que quiere llegar como el camino que le ha llevado a ellas. «Joshua», como le conoce su círculo, continúa entrenando en su gimnasio de siempre, en el Palacio de Deportes. Unas instalaciones sin grandes lujos pero siempre a su disposición, ya sea fin de semana, festivos o días señalados en el año.

Genética, esfuerzo y dedicación aparte, Brachi reconoce que «el logro no es solo mío, sino de mis entrenadores, familia y gente que cree y ha creído en mí». Y es que Manuel Bermejo y Rosario Muñoz, sus históricos preparadores físicos, son un pilar fundamental en su fortaleza, los que le «han inculcado la mentalidad de superación y la estrategia que te lleva al triunfo», explica.

Pese a las miras internacionales, no entra en sus planes abandonar Sevilla, ni siquiera «su barrio». Pues «aunque nací en Torreblanca, y vivo en Sevilla Este, me he criado en el Polígono de San Pablo. De hecho, es aquí donde paso la mayor parte de horas del día». Entre el centro deportivo y su refugio. La casa de su abuela, la que le prepara la dieta «que le pone fuerte»: platos variados y de toda la vida.

Esfuerzo y descanso

La tranquilidad y el gusto por el hogar le brindan el descanso necesario para compensar el brutal desgaste que un deporte de estas características puede generar en una persona de 56 kgs y 1’56 metros de longitud, capaz de levantar holgadamente una tonelada de peso. «Hay que descansar proporcionalmente a lo que has entrenado, porque en ese tiempo es cuando crece el músculo. Yo duermo casi doce horas, porque si no no hay manera estar al máximo».

El campeón Josué Brachi, en el punto álgido del movimiento / Hookgrip

Brachi en el punto álgido del movimiento / Hookgrip

Josué, que pertenece al programa «Deportistas con talento» y recibió, junto a la regatista Blanca Manchón, el Premio al Deportista sevillano del año 2013, es consciente de sus posibilidades y de que no siempre se puede batir un récord.

A principios de noviembre compitió en Almaty, Kazajistán, en el Mundial Absoluto de Halterofilia. Una prueba que podría haberle supuesto la plaza directa en los Juegos Olímpicos de 2016, de haber quedado entre los doce primeros.

En esa ocasión no pudo ser. Con una marca brillante, pero la vigésimo segunda de la clasificación, continuará peleando por figurar entre los halteras que compitan en Río de Janeiro. Pero siempre por sus propios medios. «Aquel que se dopa en competición me parece deplorable. Un juego sucio horroroso y absurdo, pues a la larga crea problemas en el riñón, los músculos, los pulmones…», explica.

Comenzó en este mundo por casualidad, a los 13 años, y ya fue despuntando. Es Campeón de España y de Europa. Por delante queda todo un año preolímpico en el que, con total seguridad, Josué Brachi siga dando alegrías al deporte hispalense.