Santiago Cabeza es el propietario del «bar-cafetería Santi», un local situado en la Plaza Las Lanzas del Polígono San Pablo. Se trata de un negocio familiar que dirige Santi con su mujer -y en el que colaboran también sus hijas- que lleva funcionando en el barrio desde el año 1999, gracias a su apuesta por «una cocina creativa e innovadora a la que los clientes de la zona no estaban acostumbrados, pero sin prescindir de los platos clásicos a los que les doy siempre mi toque personal», señala el hostelero.

Santi es un enamorado de su barrio, al que llegó para quedarse en el año 91, y del que afirma que no se va a marchar «a pesar de haber tenido muchas posibilidades y ofertas tentadoras», ya que «mi objetivo es que el Polígono San Pablo sea una referencia también a nivel gastronómico, y que la gente venga a los barrios a tapear, saliendo del casco antiguo de la ciudad», pues asegura estar convencido de que «en un barrio con la idiosincrasia del Polígono San Pablo hasta una cerveza sabe mejor, y más si se viene en buena compañía, pues este barrio sabe acoger a todo el mundo siendo un buen anfitrión».

Estas palabras las dice el propietario «por experiencia», ya que él llegó al Polígono San Pablo desde la sierra gaditana y apunta que desde el principio se sintió con sus vecinos «como en familia». Por ello, se ha erigido como un defensor del barrio y para ello utiliza el arma que mejor sabe usar: sus fogones.

Algunos de sus platos ya han obtenido un reconocimiento en la ciudad. Es el caso de su famosa tapa «El preparao», cuya base es un medallón de solomillo con pimiento del piquillo asado y tomate al horno, con crema de boletus con piñones, que resultó premiada en el concurso «Sevilla en boca de todos» en el año 2010. Otras tapas de concurso como su «ensaladilla fantasía» y «vientos del sur» son de las más demandadas por sus clientes, que llegan a su local «de barrios del distrito como San Pablo, Santa Justa y Santa Clara, pero también de Nervión y Los Remedios».

Como regla general, Santi cambia la carta de su establecimiento tres veces al año: en primavera, en verano y en invierno, «introduciendo muchos platos nuevos ya que me encanta innovar en la cocina, algo que he aprendido a base de preguntar mucho y de leer muchos libros de cocina, pues siempre me ha gustado el arte de los fogones», señala.

Asegura que poco a poco su local va seduciendo a más clientes, quienes eligen su gran salón para celebrar reuniones de empresa y encuentros de peñas y amigos, ya que «la relación del bar con las entidades del Polígono San Pablo y con el Distrito es estupenda, y la colaboración es mutua». No obstante, para dar aún más vida tanto a su local y al barrio en general, el propietario tiene en proyecto «realizar una feria de la tapa en la Plaza Las Lanzas, en la que participen todas las asociaciones y negocios del entorno y en que una parte de la recaudación se destine a las familias más necesitadas del Polígono».

Además, Santi quiere «editar un libro con las recetas tradicionales de los vecinos del Polígono San Pablo, pues es un barrio con mucha gente mayor, donde residen vecinos que proceden de puntos geográficos muy distintos y que vienen con una herencia gastronómica particular. Sería interesante recopilar esas recetas típicas de las familias del barrio, para que no se perdiera esa tradición culinaria», concluye el hostelero.