Sevilla vivió en 1992 un año para enmarcar a todos los niveles. A las nuevas infraestructuras y mejora de las comunicaciones, y a la propia celebración de la Expo 92, habría que añadir la aparición de un nuevo modelo de negocio: el centro comercial.

Entre la avenida de Andalucía y la calle Luis Montoto se enclavó Los Arcos, inaugurado el 15 de octubre, y que supuso la primera experiencia hispalense en agrupar tiendas (más de 100), cine, restauración, parking (1.800 plazas) y otros servicios en un mismo edificio, de 43.400 metros cuadrados de superficie (112.620 metros cuadrados construidos).

En 2013, el espacio fue renovado radicalmente (tal y como explicó SevillaCiudad) con un nuevo concepto de mayor amplitud; con el mármol, la madera y la cerámica como elementos base y con refrescantes innovaciones como la fuente central.

Sin embargo, con el cambio quedó la nostalgia del antiguo Los Arcos, que ahora aflora alentada por la cuenta de Facebook del centro comercial.

En el perfil, los usuarios habituales han compartido sus mejores recuerdos en lo que supuso una inyección de empleo para la ciudad, con 1.300 puestos de trabajo permanente, y una inversión de 15.000 millones de pesetas.

Cine y «mascotas»

La moneda es la clave. Hay quien rememora como, «con 1.000 pesetas pasaban toda la tarde en Latino’s», un bar de copas y billares de la planta alta. Cristi Simón explica que ese mismo dinero «te daba para cine, palomitas y menú de hamburguesa, y sobraba», y que su primera película en Los Arcos fue «Mentes peligrosas». Por 300 pesetas.

En 2006, el entonces coche oficial de Fernando Alonso estuvo expuesto en Los Arcos, justo frente a la Tienda Disney / K. Rangel

En 2006, el entonces coche oficial de Fernando Alonso estuvo expuesto en Los Arcos, justo frente a la Tienda Disney / K. Rangel

Los cines, con sus doce salas, y «sus largas colas para la sesión matinal», albergaban una atracción extra que muchos «amigos» evocan y que también desapareció: una figura de gran tamaño de ET, el extraterrestre, «en su burbuja, con luces verdes y su larguísimo dedo con luz».

Los personajes animados eran los grandes protagonistas del enclave, en especial los de la antigua Tienda Disney, a la izquierda conforme se entraba desde la avenida de Andalucía. «Llevaba 19 años y nos la quitaron. No había una sola vez que cuando iba a Los Arcos no fuera la a Tienda Disney» (sic), comenta Remedios Machuca.

El negocio llegó en pleno resurgir de la factoría cinematográfica, en la época de las rentables «La Bella y la Bestia», «Aladdín» y «El Rey León», y ofrecía todo tipo de merchandising de los Clásicos Disney. «Cuando quitaron la catarata de peluches ya no entraba apenas», indica Elyzabeth González.

La zona superior

Aunque la obra se realizó buscando una mejor presencia y mayor funcionalidad, algunos clientes echan de menos la rampa mecánica que conectaba la planta baja con la superior, por la fluidez. Ahora hay ascensores, pero «si vas con carrito de bebé o minusválido tienes que esperar mucho. Habéis añadido una barrera arquitectónica», explica Inma Muñoz. Otras clientas, como Lorena García, preferían el antiguo centro comercial por ser más «de gente de barrio», pues ahora tiene un glamour «que da hasta miedo».

En la parte más alta es donde se concentraban los restaurantes y el lugar de recreo infantil, que tampoco pasan desapercibidos entre los comentarios. Cristina Jiménez recuerda «aún los columpios que había en la zona exterior. Me encantaba ir de niña cuando iba con mis padres» y Francisco Javier Valenzuela critica «tanto espacio desaprovechado en la zona de salida del cine».

Espectáculo acrobático de Circópolis en Los Arcos, junto a las añoradas rampas mecánicas / Rocío Ruz

Espectáculo acrobático de Circópolis en Los Arcos, junto a las añoradas rampas mecánicas / Rocío Ruz

Muchos coinciden que era el lugar de referencia «cuando empezábamos a salir solos. Me acuerdo que arriba había como una mini discoteca llamada Chic. Nos lo pasábamos genial», refiere Eva Albuja sobre la terraza de copas, que empezaba a servir en Sevilla «chupitos con humo». Otros ensalzan el «cafetín de madera» y el restaurante mexicano, «que era lo máximo».

Por su parte, Francisco Antonio Penalba cuenta en Facebook que, precisamente en ese Latino’s que mencionábamos más arriba tuvo su primera cita con la que hoy es su mujer. Y no fue el único que, tras pasar por Los Arcos pasó por la Vicaría.

Tras la remodelación, el amor siguió «en el aire». Y es que el verano pasado, Gioanna y Antonio, una pareja de venezolanos, protagonizaron una pedida de matrimonio ante la atónita mirada de los usuarios del centro comercial. Tras un animado flashmob, el novio entregó a la inminente prometida ramo y anillo, a los que siguieron beso y aplauso del renovado Los Arcos, en el que se siguen amontonando los buenos recuerdos.