Ayer, lunes 2 de junio, la Archicofradía de María Auxiliadora y la Hermandad de la Macarena volvieron a unir sus caminos. En el inicio del compás salesiano se descubrió un nuevo azulejo en el que se recuerda la histórica jornada del pasado sábado y la vinculación entre ámbas imágenes, una obra que ha sido financiada por el distrito San Pablo-Santa Justa.

Este mayo de 2014 ha sido un año plagado de simbología para los Salesianos de la Trinidad. Además de la tradicional verbena que organiza el colegio y la piadosa novena en honor a la Virgen, los trinitarios han contado con una visita de excepción, la de la Esperanza Macarena en su recorrido de vuelta al templo con motivo del cincuentenario de su Coronación Canónica. Pero la conmemoración no queda ahí, pues la propia María Auxiliadora también cumple años. 60 desde que fuese, también, coronada.

Así es el nuevo azulejo conmemorativo del pasado 31 de mayo

El nuevo azulejo conmemorativo

Por ello, la Archicofradía ha querido remarcarlo en un azulejo realizado por el taller de Antonio González, en Triana, gracias a la colaboración del Distrito San Pablo-Santa Justa.

«Manejábamos la idea del azulejo desde hace tiempo, y viene a ser el broche a un conjunto de actos por estos 60 años, que empezaron en febrero con una exposición fotográfica sobre la historia de la corporación y que ha culminado en este intenso mes de mayo, actos en los que hemos intentado ayudar en todo momento, desde la organización a facilitar el exorno floral», explicaba Jaime Ruiz, delegado del Distrito.

De esta forma, dos azulejos engalanan el recoleto acceso al recinto trinitario, después de que el pasado sábado se descubriera otra pieza donada por el colegio, y que se encuentra en la fachada del templo, bajo el retablo cerámico de María Auxiliadora.

El propio director del centro, Abel Medina, quiso estar presente en el descubrimiento, además de agradecer «el apoyo que siempre da el distrito a los salesianos». Tampoco faltó la presidenta de la Fundación Proyecto Don Bosco, Mariví Rodríguez, ni el director del Colegio Mayor, Leonardo Sánchez Acevedo.

Convivencia y balance

Estaba previsto que asistiera a la acto el Hermano Mayor de la Macarena, Manuel García, que finalmente se ausentó por solaparse actos de hermandad. Esta noche se bajaba del paso a la Esperanza y se colocaba de nuevo en su camarín. Precisamente, la maniobra ocurría de manera paralela en los dos templos.

Bajada de María Auxiliadora, poco antes de ser colocada en su camarín

Bajada de María Auxiliadora, poco antes de ser colocada en su camarín

El propio delegado, así como el director del Distrito, Jesús Díaz, ayudaron en el medido y cuidado movimiento, siempre a las dulces órdenes del prioste, Manuel López, quien una vez completada la subida, invitó a los asistentes a visitar a la Virgen, «que está todo el año esperando, paciente, para que volquéis en ella todas vuestras alegrías, penas y esperanzas. Don Bosco fue Santo por muchos motivos, pero sin duda uno de ellos fue su amor por esta Virgen, una imagen milagrosa», comentaba emocionado.

Tras el solemne acto se procedió a una fraternal convivencia en las dependencias de la Archicofradía de María Auxiliadora, donde la presidenta, María de los Ángeles Martín, rememoraba la intensidad de los momentos vividos hace un par de días.

«Siempre recordaré cuando la Macarena cruzó la primera puerta, no me lo terminaba de creer. Después de eso creo que llegué a la iglesia sin pisar el suelo, del gentío que venía junto al paso», explicaba con orgullo.

Mientras se desarrollaba la convivencia, una cuadrilla de costaleros, comandada por Antonio Santiago, igualaba para la última chicotá. La que llevaría el paso al almacén hasta el año que viene. Fecha en la que se recordará la noche en que la Macarena fue también salesiana.