Setecientos ochenta globos han hecho falta para crear un nacimiento único en la capital y, posiblemente en España. José Pizarro, presidente de la asociación León Felipe de La Corza, ha traspaso su pasión por la globoflexia a una Belén que no solo está causando furor dentro de las fronteras del barrio sino que «está atrayendo a mucha gente de fuera».

La globoflexia tiene el poder de crear «cosas únicas, que no vuelven a repetirse». Y es que, como si de un ramo de flores se tratara, en la globoflexia «no hay dos iguales y además, al tiempo desaparece al igual que un ramo se marchita». Por estas razones, la asociación de vecinos León Felipe acoge en su sede un Belén «único». Este Belén no tiene fecha de cierre, «hasta que los globos aguanten, esta semanita seguro que si, la siguiente, no se sabe». Para construir este nacimiento han hecho falta un total de 780 globos y varias manos voluntarias. Y, por último, esta ocurrencia parece ser que también es única en España.

El que habla y cuenta los detalles no es otro que el propio presidente de la asociación León Felipe, José Pizarro. Además de ser representante de los vecinos, José es profesor de globoflexia. «Doy clases gratuitas de globoflexia en el barrio, actualmente tengo 18 alumnos y animo a todo el que quiera que venga, es una cosa preciosa, es muy bonito» y claro, una pasión tan evidente por este arte es transmitida por el maestro provocando la implicación de alumnos y vecinos en ideas tan originales como la de la creación de un Belén de globos.

En un día, con alguna que otra mano de más y muchos seguidores, José levantó a un San José, una Virgen María, un niño Jesús y un pesebre hechos de globos. Un trabajo digno de ver por el resultado y por la originalidad del proyecto. Eso sí, ya saben que «se marchita» y no deben retrasar su visita ni un minuto más.