El busto de Francisco Muñoz Machío, «Kirri», que se colocará en la Plaza Las Lanzas del Polígono San Pablo, está ya bastante avanzado en el taller de Jesús Sánchez, quien está dando forma a la escultura que perpetuará la presencia del Kirri en su barrio.

El proyecto está llevándose a cabo en el más estricto secreto, ya que el deseo de la entidad promotora, la asociación de Nuestro Padre Jesús de la Salud y Apóstoles San Pedro y San Pablo -de la que el Kirri fuera fundador-, es que el rostro de la talla permanezca oculto hasta el día de su inauguración, para potenciar la sorpresa de sus vecinos y, sobre todo, de su familia.

No obstante, Sevilla Ciudad ha accedido al taller del artista plástico y ha podido conocer algunos detalles de la escultura, cuya primera fase, el modelado en barro, está «muy avanzada», declara el autor. Se trata de una escultura de unos 70 centímetros de alto que se realizará en piedra artificial de color grisáceo, «que quedaría perfectamente integrada en el entorno de la Plaza de Las Lanzas», y que mostrará «a un Kirri descamisado, como él siempre iba, y en la que no faltarán detalles como su cordón con su Virgen del Carmen al cuello», desvela Jesús Sánchez.

El escultor asegura sentirse «bastante contento» con el resultado que está tomando el proyecto, una obra «que no consiste en copiar una fotografía, sino en dar forma a la identidad de un personaje muy querido y conocido por todos en el Polígono, por lo que no es sólo un trabajo mío, sino una labor colectiva en la que mucha gente me ha ayudado contándome sus recuerdos y anécdotas vividas con el Kirri, y definiéndome rasgos de su persona como su sonrisa», explica el artista.

Para el autor, ésta será su obra «más importante», porque «es pública, es de una persona a la que quiero y porque se colocará en el que también es mi barrio, San Pablo», ya que al artista y al homenajeado les unía una «estrecha relación», pues «su familia y la mía eran vecinas y amigas, y sus hijos y yo hemos ido al mismo colegio, por lo que hemos jugado, reñido y reconciliado muchas veces a lo largo de nuestra infancia», señala Sánchez.

El escultor llegó al Polígono San Pablo con cinco años, a un barrio «que quedó huérfano de cultura cofrade al marcharse el dueño de la imagen que salía por la plaza, y a la que los vecinos conocíamos como la Macarenita. Sin embargo, personas como el Kirri vinieron a tomar el testigo, aportando mucho a la cultura sevillana y a la cultura cofrade, sin perder el encanto de esas fiestas con marcado arraigo vecinal».

La relación más estrecha con el homenajeado surge «a raíz de formar la asociación de Nuestro Padre Jesús de la Salud, que nació vinculada a una cruz de mayo de chavales y que hoy cuenta con un paso y un Cristo tallado en madera, y en la que siendo yo un niño se me encomendaban labores artísticas como la creación de angelitos, pues a mí me encantaba ayudar en lo que pudiera», recuerda Sánchez, quien añade que «gracias al Kirri y a su motivación por la cultura y el arte, yo hoy me dedico a esto».

El artista relata que, siendo todavía estudiante de Bellas Artes, realizó en directo una obra en un programa de televisión: «Recuedo que al día siguiente el Kirri me recibió con una gran sonrisa y me dijo que yo iba a llegar lejos. Yo no sé si llegaré a trabajar más o menos, lo que sí es cierto es que para mí, hacer el busto del Kirri ya es llegar bastante lejos, pues vamos a quedar los dos inmortalizados en un mismo elemento, él por ser el homenajeado y yo por ser el autor», subraya.

Respecto a su obra, Sánchez asegura que su pretensión es únicamente «conseguir que al ver el rostro los familiares se emocionen, pues si eso sucede, sabré que la talla ha tenido éxito».

La colocación e inauguración del busto está prevista para el mes de septiembre. Además, el Ayuntamiento de Sevilla tiene en trámite el cambio del nombre de la plaza Las Lanzas por el de Francisco Muñoz Machío, Kirri, tras una propuesta apoyada por aclamación en el pleno del Distrito San Pablo-Santa Justa.