Bajo un cielo completamente encapotado, la hermandad del Polígono San Pablo desafiaba las previsiones meteorológicas y era la primera en salir, inaugurando este Lunes Santo. Había ganas de ver paseando por el barrio a los devotos titulares, Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado y Nuestra Señora del Rosario Doloroso, lo que se ha traducido en unas calles abarrotadas de gente y vestidas de etiqueta para tan magna ocasión.

Faldones granate adornaban los balcones de la Avenida Pedro Romero, en donde el trasiego de fieles ha empezado bien temprano, pues «desde las ocho de la mañana ya se ha visto por aquí mucha gente caminando en dirección de la parroquia San Ignacio de Loyola», declaran los vendedores de la galería comercial, muchos de los cuales han abierto sus puertas esperando «a ver si el Cautivo obra un milagro y podemos salvar el mes en ventas».

La farmacia Ldo. Ceferino Mendaro Torres empezaba, a eso de las 10:00 horas, a despachar las primeras cajas de tiritas y vendas, «el producto estrella», atendiendo sobre todo «a miembros de la banda de música», aunque también «hemos dispensado esta mañana algún spray anti rozaduras y analgésicos para las agujetas que nos han pedido para los nazarenos», señala Maite, auxiliar de la farmacia.

En las calles del barrio se han visto muchos niños en compañía de sus padres o abuelos, disfrutando del primer día de sus vacaciones escolares, por lo que no es de extrañar que el kiosco de chucherías situado frente a la parroquia haya sido uno de los puntos más concurridos al paso de la hermandad. «Ojalá todos los días fueran igual, pues hoy hemos tenido hasta cola de gente para comprar. Lo que más hemos vendido han sido botellas de agua, latas de refrescos y chucherías, pero nos han pedido hasta pasteles», señala Juan Manuel, el propietario, quien añade que «hoy permaneceremos abiertos hasta que se recoja la hermandad, pues hay que aprovechar un día como éste en el que todo el barrio está en la calle».

También ha sido una buena mañana para los bares de Pedro Romero. Así, en el Bar Peña Tercera Edad han instalado una barra en plena calle, en donde «el botellín fresquito» ha sido el mejor acompañante elegido por muchos fieles para atenuar la espera del paso de la hermandad. Además, «hemos servido muchos más desayunos y hemos contado hoy con refuerzo de personal, aunque hemos tirado de la familia», señala David, hermano del encargado.

Las patatas fritas y los aperitivos de la freiduría de María Isabel, en su local anexo al Bar Avenida, también ha sido un ir y venir de clientes, sobre todo de padres con sus hijos, quienes «ahora se decantan más por los refrescos y algo para picar, pero a primera hora de la mañana hemos despachado muchos calentitos», señala. «Está siendo una buena mañana, pese a que el tiempo no acompañe demasiado», subraya.

Menos suerte ha tenido Alberto en su estreno como cuponero de la Avenida Pedro Romero número 33 ya que, pese a que ha tenido incluso cola de clientes para comprar un cupón, una avería en su máquina TPV ha frustrado sus expectativas de venta durante toda la mañana.